
Un accidente le fracturó la pierna en cinco partes y lleva más de tres años esperando recuperarse
María Alexandra Plata, una joven Wayúu residente en Santa Marta, permanece sometida a tratamientos, trámites y prolongadas esperas desde que sufrió un grave accidente. Su padre denuncia retrasos en controles y autorizaciones por parte de la EPS Dusakawi, pese a contar con una tutela que ordenaría garantizarle atención integral.
Un accidente de tránsito le fracturó la pierna izquierda en cinco partes a María Alexandra Plata. Sin embargo, el golpe que sufrió hace tres años y siete meses todavía sigue destruyendo su vida: no ha recuperado completamente la movilidad, permanece bajo atención especializada y su familia asegura que ahora lleva cerca de tres meses esperando controles médicos indispensables.
La joven Wayúu, residente en el barrio Luz del Mundo, en Santa Marta, ha pasado buena parte de estos años entre procedimientos, autorizaciones, viajes y reclamos. Mientras su pierna necesita seguimiento permanente, su padre denuncia que la continuidad del tratamiento depende de trámites que avanzan con una lentitud desesperante.
Una recuperación atrapada entre autorizaciones
Alexander Plata Rueda decidió hacer público el caso de su hija ante las dificultades que, según afirma, han enfrentado para conseguir la atención requerida. María Alexandra se encuentra afiliada a la EPS Dusakawi, mediante el régimen subsidiado, y necesita controles constantes debido a la gravedad de la lesión que sufrió.
El accidente le ocasionó una fractura compleja en cinco partes de la extremidad inferior izquierda. Desde entonces comenzó un proceso médico prolongado durante el cual, según relató su padre, incluso tuvo que utilizar un tutor en la pierna.
La familia sostiene que las demoras en autorizaciones, consultas y procedimientos han impedido que el tratamiento avance con la continuidad necesaria. Cada espera representa más tiempo sin conocer con claridad la evolución de la lesión y retrasa cualquier posibilidad de que María Alexandra vuelva a caminar con normalidad.
Una tutela que tampoco habría sido suficiente
La familia acudió a la justicia para exigir que la atención fuera garantizada. De acuerdo con Alexander Plata, existe una acción de tutela que ordena brindar un tratamiento integral a su hija hasta que alcance su recuperación.
Pese a esa decisión, asegura que ha tenido que promover varios incidentes de desacato y presentar quejas ante la Superintendencia Nacional de Salud. El padre afirma que estas acciones han sido necesarias para lograr el cumplimiento de servicios que deberían prestarse de manera continua.
La batalla de María Alexandra, por tanto, se libra en dos frentes. Uno ocurre en los consultorios, donde necesita atención para salvar la funcionalidad de su pierna; el otro se desarrolla entre documentos, solicitudes y reclamos con los que su familia intenta impedir que el tratamiento vuelva a detenerse.
Tres meses esperando nuevos controles
La preocupación aumentó durante los últimos meses. Según Alexander, se encuentran a la espera de controles y valoraciones médicas relacionadas con una radiografía en la que habría aparecido un hallazgo asociado con inflamación de la médula ósea.
El resultado genera temor debido a los antecedentes de osteomielitis que ha presentado la joven. Por esa razón, la familia considera urgente que un especialista revise los estudios, determine su condición actual y defina los procedimientos que deberá seguir.
Cada semana de retraso mantiene a María Alexandra y a sus seres queridos en la incertidumbre. Después de más de tres años de tratamiento, todavía desconocen cuándo podrá avanzar de manera definitiva hacia la recuperación de su pierna.
De Barranquilla a Valledupar buscando atención
María Alexandra recibía inicialmente atención médica en Barranquilla. Sin embargo, su padre manifestó que el proceso habría sido interrumpido por dificultades entre la EPS y la clínica encargada de atenderla.
Actualmente, la joven debe desplazarse hasta Valledupar, donde es valorada por un especialista en traumatología. El cambio de ciudad implicó una nueva etapa en el tratamiento, aunque los retrasos en las autorizaciones y los controles, según denuncia la familia, siguen afectando la continuidad del proceso.
Los desplazamientos también representan una carga económica adicional para una familia que lleva más de tres años enfrentando las consecuencias del accidente. A los gastos relacionados con la atención se suma la imposibilidad de que María Alexandra retome plenamente las actividades que realizaba antes de quedar lesionada.
El accidente también le arrebató su sustento
Antes del siniestro, María Alexandra realizaba trabajos informales con los que ayudaba a sostenerse. La fractura y las complicaciones posteriores cambiaron esa realidad. Su condición física le ha impedido recuperar la misma independencia y la ha obligado a concentrar su vida en un tratamiento que todavía sigue pendiente.
Su padre asegura que el impacto también ha sido emocional. Los años de dolor, limitaciones y espera han golpeado a una joven que continúa dependiendo de una respuesta médica para saber hasta dónde podrá recuperar la movilidad.
Por eso, la familia pide la intervención de las autoridades de salud para que revisen el caso y garanticen las valoraciones, controles y procedimientos pendientes. También solicita el respaldo de fundaciones, entidades o ciudadanos que puedan contribuir con el proceso de recuperación.
Quienes deseen brindar información o ayudar pueden comunicarse con Alexander Plata mediante el número de WhatsApp 314 516 2003.
Mientras llega una respuesta de la EPS Dusakawi frente a los señalamientos de la familia, María Alexandra continúa esperando. Han pasado tres años y siete meses desde el accidente que le fracturó la pierna en cinco partes, pero su recuperación sigue dependiendo de autorizaciones que, según su padre, todavía no llegan.
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