Santa Marta, contra el reloj: en 2027 deberá evitar que la ciudad colapse entre basuras


Tras más de tres décadas, la concesión del servicio de aseo terminará el 11 de marzo de 2027. El Distrito y Essmar preparan un nuevo modelo que deberá garantizar la recolección desde el día siguiente y resolver el futuro de Palangana, mientras persisten las quejas por residuos acumulados y contenedores desbordados.

La concesión terminará, pero la basura seguirá saliendo de miles de hogares, restaurantes, hoteles y comercios. Desde el 12 de marzo de 2027, Santa Marta deberá tener en marcha un nuevo modelo de aseo, sin permitirse un solo día de improvisación que pueda dejar sus calles convertidas en focos de contaminación.

La ciudad se juega mucho más que un cambio de operador. El Distrito y la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar, tendrán que garantizar la recolección, definir qué ocurrirá con el sitio de disposición final de Palangana y poner a funcionar un sistema que promete aprovechar parte de los residuos mediante la economía circular. Todo deberá quedar listo mientras el servicio actual continúa provocando quejas por retrasos, acumulación de desechos y contenedores desbordados.

El final de una concesión de más de tres décadas

Para entender la magnitud de la transición hay que remontarse a 1993, cuando fue suscrito el contrato que entregó bajo concesión la prestación exclusiva del servicio de aseo en Santa Marta. Desde entonces, la ciudad creció, aumentó su población, expandió su actividad turística y comenzó a producir una cantidad cada vez mayor de residuos.

Durante ese periodo, la operación pasó por diferentes manos. En 2022, Essmar informó que el contrato de concesión que estaba en poder de Interaseo fue cedido a Atesa, empresa que asumió la prestación y quedó vinculada a las obligaciones establecidas en el acuerdo.

Ese ciclo tiene una fecha definitiva de cierre: el 11 de marzo de 2027. A partir del día siguiente deberá comenzar a operar el esquema que actualmente estructuran el Distrito y Essmar, una tarea que exige resolver con anticipación los componentes técnicos, financieros, administrativos y operativos del servicio.

Palangana, una decisión que no puede quedar en el aire

Uno de los asuntos más delicados será el futuro de Palangana, sitio utilizado para la disposición final de los residuos producidos en Santa Marta. El nuevo modelo tendrá que determinar cómo continuará funcionando, quién asumirá su operación y qué ocurrirá con los activos vinculados al servicio.

Estos temas vienen siendo analizados mediante mesas de trabajo y procesos de estructuración. Sin embargo, el tiempo avanza y la ciudad necesita llegar a marzo de 2027 con respuestas claras para evitar una ruptura en cualquiera de las etapas del sistema.

La discusión supera el recorrido de los vehículos recolectores. Cada bolsa retirada de una vivienda, un restaurante, un hotel o un establecimiento comercial necesita un destino adecuado. Una falla en esa cadena podría devolver rápidamente los residuos a las calles y provocar una crisis con efectos sanitarios, ambientales y turísticos.

La apuesta para que la basura deje de ser solo basura

El modelo en preparación busca superar la lógica tradicional de recoger, transportar y enterrar. Entre sus propósitos aparece la incorporación de mecanismos para aprovechar los residuos, fortalecer la economía circular y reducir la cantidad de materiales enviados directamente al sitio de disposición final.

En medio de esa discusión también ha sido planteada la posibilidad de desarrollar un parque tecnoindustrial. La iniciativa apunta a que una parte de los elementos descartados pueda ser recuperada y reincorporada a procesos productivos, en lugar de terminar acumulada como basura.

El desafío estará en convertir ese anuncio en una operación real. La economía circular requerirá infraestructura, tecnología, recursos, participación de los recicladores y campañas que permitan avanzar en la separación de residuos desde su lugar de origen. Sin esos componentes, el nuevo concepto podría quedarse únicamente en el papel.

El cambio se prepara entre quejas y contenedores desbordados

La transición comenzó en medio de los problemas que enfrenta actualmente el servicio. Habitantes de diferentes sectores han denunciado retrasos en las rutas, acumulación de residuos y desbordamiento de contenedores, situaciones que mantienen el manejo de las basuras entre las principales preocupaciones de Santa Marta.

Las imágenes de bolsas amontonadas también representan un golpe para una ciudad cuya economía depende en buena parte del turismo. Además del impacto visual, la permanencia de residuos en las calles produce malos olores, atrae animales y aumenta el riesgo de formación de focos de contaminación.

El alcalde Carlos Pinedo Cuello ha cuestionado públicamente la prestación y les ha exigido resultados a los responsables de la operación. “O se atesa o se va de Santa Marta”, expresó el mandatario en una de sus declaraciones, dejando clara la inconformidad de la administración distrital con las fallas reportadas.

Essmar, por su parte, ha incorporado nuevos vehículos compactadores para reforzar la operación, mientras las autoridades competentes han adelantado actuaciones de vigilancia sobre la prestación. Estas medidas buscan atender las dificultades inmediatas, aunque el problema de fondo continúa concentrado en el esquema que deberá reemplazar la concesión.

Dos desafíos y una fecha que no admite improvisaciones

Santa Marta deberá enfrentar durante los próximos meses dos tareas al mismo tiempo: exigirle al operador actual que cumpla sus obligaciones hasta el último día del contrato y construir un sistema capaz de comenzar a funcionar inmediatamente después.

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El futuro modelo promete aprovechamiento de residuos, economía circular y una visión más moderna del servicio de aseo. Antes de llegar a ese punto, el Distrito y Essmar tendrán que definir quién se encargará de la operación, cómo será financiada, qué papel tendrán los recicladores y cuál será el destino de Palangana.

El contrato podrá terminar en una fecha escrita sobre el calendario. La producción de basura continuará desde la mañana siguiente y Santa Marta tendrá que demostrar que preparó la transición antes de que los residuos vuelvan a revelar, en plena calle, cualquier error cometido durante el proceso.


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