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El cielo se llenó de ceniza: poderosa erupción de volcán paraliza aeropuertos y golpea a 270 mil viajeros


El volcán ubicado entre Java y Sumatra volvió a expulsar lava y enormes cantidades de ceniza, obligando a suspender operaciones aéreas en Indonesia. Siete aeropuertos permanecieron cerrados y cerca de 2.300 vuelos resultaron afectados. Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas erupciones.

El Anak Krakatau volvió a hacer erupción y esta vez su ceniza alcanzó uno de los puntos más sensibles de Indonesia: sus aeropuertos. La intensa actividad del volcán obligó a cerrar terminales aéreas, dejó vuelos en tierra y alteró los planes de más de 270.000 pasajeros mientras las autoridades vigilan la posibilidad de nuevas explosiones.

Las imágenes muestran al volcán expulsando material incandescente desde el cráter mientras gigantescas columnas grises se levantan sobre el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra. La ceniza alcanzó diferentes capas de la atmósfera y se convirtió rápidamente en una amenaza para la navegación aérea.

El impacto fue enorme. Hasta la mañana de este lunes, el Ministerio de Transporte de Indonesia contabilizaba alrededor de 2.300 vuelos y exactamente 270.337 pasajeros afectados entre cancelaciones, retrasos y desvíos desde el 5 de septiembre.

La ceniza alcanzó hasta 50.000 pies

La dimensión de la erupción quedó reflejada en los registros de las autoridades meteorológicas de Indonesia.

Durante el seguimiento realizado este lunes fueron identificadas capas de ceniza volcánica que alcanzaban alturas de hasta 50.000 pies. Los vientos dispersaron el material hacia diferentes zonas y obligaron a extremar las medidas de seguridad.

La actividad había comenzado con fuerza desde finales de la semana y llegó a mantenerse de forma continua durante aproximadamente 25 horas. Aunque posteriormente perdió intensidad, el Anak Krakatau siguió registrando actividad intermitente.

La presencia de ceniza a semejante altura representa un peligro especialmente grave para la aviación. Las diminutas partículas pueden ingresar a los motores de los aviones, afectar su funcionamiento y reducir la visibilidad, razón por la cual las autoridades optaron por mantener aeronaves en tierra.

Siete aeropuertos quedaron cerrados

Inicialmente fueron ocho los aeropuertos afectados por las restricciones. Uno de ellos, Atung Bungsu, en Sumatra del Sur, logró reanudar operaciones después de las evaluaciones de seguridad.

Los otros siete permanecieron temporalmente cerrados mientras continuaban las mediciones de ceniza y las labores necesarias para garantizar condiciones seguras.

Entre los terminales afectados aparecen Soekarno-Hatta, el principal aeropuerto internacional que sirve a Yakarta, y Halim Perdanakusuma. También quedaron bajo restricciones Radin Inten II, Budiarto Curug, Husein Sastranegara, M. Taufik Kiemas y Pondok Cabe.

El cierre de Soekarno-Hatta produjo uno de los mayores golpes a la movilidad, debido a la enorme cantidad de rutas nacionales e internacionales que pasan diariamente por esa terminal.

Más de 270.000 pasajeros afectados

La emergencia volcánica se trasladó rápidamente a las salas de los aeropuertos. Cancelaciones, vuelos aplazados y rutas desviadas comenzaron a acumularse mientras miles de viajeros intentaban reorganizar sus itinerarios.

El balance oficial acumulado hasta las 9:00 de la mañana de este lunes registraba cerca de 2.300 vuelos afectados y 270.337 pasajeros perjudicados desde el inicio de las alteraciones aéreas el 5 de septiembre.

De ese total, 1.397 vuelos y alrededor de 177.579 pasajeros correspondían directamente a aeropuertos que habían sido cerrados temporalmente. Otros 922 vuelos, con cerca de 92.758 viajeros, sufrieron consecuencias por ajustes y modificaciones de las rutas aéreas.

Las autoridades comenzaron a preparar aeropuertos alternativos para absorber parte de la operación una vez las condiciones permitieran reorganizar el tráfico.

El peligro sigue sobre Indonesia

Aunque la fase eruptiva más intensa comenzó a disminuir, la emergencia está lejos de darse por terminada.

El Anak Krakatau permanece bajo un elevado nivel de alerta y las autoridades geológicas han advertido que pueden producirse nuevas erupciones. Por esa razón continúan las restricciones alrededor del volcán y el monitoreo permanente de su comportamiento.

El viento es otro problema. Su dirección puede cambiar y llevar nuevamente ceniza hacia zonas que horas antes parecían despejadas. Esa incertidumbre ha llevado a las autoridades a mantener una postura especialmente cautelosa antes de autorizar la reapertura completa de los aeropuertos.

La emergencia también ha trascendido las pistas. La exposición a las partículas volcánicas genera preocupación por sus posibles efectos respiratorios, especialmente entre niños, adultos mayores y personas con enfermedades previas.

El recuerdo mortal de 2018

El nombre Anak Krakatau despierta un temor adicional en Indonesia por lo ocurrido hace menos de una década.

En diciembre de 2018, una erupción provocó el colapso parcial del volcán y generó un tsunami que golpeó las costas del estrecho de Sonda. Más de 400 personas murieron y miles resultaron heridas.

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La emergencia actual presenta características diferentes y las autoridades concentran buena parte de su atención en la ceniza, la actividad eruptiva y sus consecuencias sobre la población y el transporte aéreo.

Indonesia permanece nuevamente pendiente de una montaña capaz de alterar la vida de cientos de miles de personas. Esta vez bastaron las columnas de ceniza del Anak Krakatau para cerrar aeropuertos, dejar miles de vuelos afectados y convertir los itinerarios de más de 270.000 pasajeros en una enorme incertidumbre.


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