
“Si morimos, morimos todos”: ‘El Tío’, el fiel escolta de Naín que cumplió su promesa y cayó junto a él
Kevin, conocido como alias ‘El Tío’, hacía parte del reducido círculo que conocía los movimientos y escondites de Naín Pérez Toncel. Cuando la persecución contra ‘Bendito Menor’ se intensificó, decidió permanecer a su lado. Su promesa, según un conocido, era contundente: “Si aquí vivimos, vivimos todos; si morimos, morimos todos”. Terminó abatido junto a su jefe durante el operativo en Riohacha.
Naín Pérez Toncel desconfiaba de casi todo el mundo. Sabía que en medio de una persecución con una recompensa millonaria de por medio, una llamada, una ubicación compartida o la traición de uno de los suyos podía llevar a las autoridades directamente hasta su escondite. Por eso redujo su círculo al mínimo. Entre los pocos que todavía podían permanecer cerca estaba Kevin, alias ‘El Tío’.
Y ‘El Tío’ se quedó hasta que llegaron por ellos.
Fue el segundo escolta que cayó junto a ‘Bendito Menor’ durante el operativo ejecutado en la vivienda de Riohacha donde se encontraba oculto el cabecilla. Según la información conocida, cuando los comandos irrumpieron en el inmueble, Kevin permaneció junto al hombre al que había prometido acompañar incluso si la persecución terminaba de la peor manera.
Así terminó cumpliéndose una frase que, según una persona que conocía la relación entre ambos, ‘El Tío’ repetía para dejar clara su fidelidad: “Si aquí vivimos, vivimos todos; si morimos, morimos todos”.
Naín ya confiaba en muy pocos
La presión sobre Pérez Toncel había cambiado por completo sus movimientos. ‘Bendito Menor’ podía impartir órdenes a decenas de hombres, pero eso estaba lejos de significar que todos conocieran dónde dormía, por dónde se desplazaba o cuál sería su siguiente refugio.
La posibilidad de una traición se había convertido en una de sus mayores preocupaciones. Las autoridades lo buscaban y cada vez resultaba más peligroso ampliar el número de personas que tenían acceso directo a él.
En ese pequeño círculo permanecieron alias ‘Casiloco’ y ‘El Tío’. Para Naín eran mucho más que dos hombres encargados de su seguridad. Según las versiones conocidas después del operativo, eran personas en las que todavía confiaba cuando el cerco comenzó a cerrarse.
Kevin habría demostrado esa cercanía durante los últimos meses. Además de acompañarlo y participar de su seguridad, realizaba mandados y atendía asuntos cotidianos mientras el cabecilla intentaba mantenerse oculto y reducir al máximo sus exposiciones.
“Hasta el final”
La fidelidad de ‘El Tío’ habría llegado al punto de comprometerse a permanecer junto a Pérez Toncel cualquiera que fuera el desenlace. Si decidía entregarse, estaría con él. Si optaba por continuar huyendo, también.
Naín eligió mantenerse en la clandestinidad y Kevin siguió acompañándolo.
De acuerdo con la información conocida, esa relación se fortaleció precisamente cuando la situación comenzó a complicarse para ‘Bendito Menor’. Mientras otros integrantes de la organización permanecían alejados de sus escondites, ‘El Tío’ era uno de los pocos autorizados para conocer de primera mano sus movimientos.
La confianza tenía una explicación sencilla dentro de la lógica de la clandestinidad: cuantos menos supieran dónde estaba el jefe, menores eran las posibilidades de que alguien entregara su ubicación.
La madrugada en que llegaron por ‘Bendito Menor’
La promesa de permanecer juntos terminó puesta a prueba cuando los comandos élite de la Policía llegaron hasta la vivienda del barrio Los Olivos, en Riohacha, donde permanecían Pérez Toncel, su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias ‘Casiloco’ y ‘El Tío’.
La operación sorprendió al reducido grupo dentro del inmueble. Según la versión conocida sobre el procedimiento, ‘El Tío’ permaneció al lado de su jefe y habría reaccionado para defenderlo durante la incursión de los uniformados.
El enfrentamiento terminó con los cuatro muertos. Naín Pérez Toncel, el hombre que durante meses había intentado mantenerse fuera del alcance de las autoridades, cayó acompañado precisamente por quienes integraban su círculo más cerrado.
Entre ellos estaba Kevin.
Los dos hombres que se quedaron
La muerte de ‘El Tío’ también permite entender cómo se había reducido el entorno de seguridad de ‘Bendito Menor’ durante sus últimos días. Pese al poder que ejercía sobre una estructura armada con decenas de integrantes, en su escondite apenas permanecían dos hombres encargados de protegerlo.
‘Casiloco’ y ‘El Tío’ habían asumido esa responsabilidad. Su presencia permanente, además, habría sido una estrategia para evitar movimientos numerosos que pudieran despertar sospechas entre vecinos o facilitar el seguimiento de las autoridades.
Al final, el círculo de confianza de Naín quedó reducido a esas pocas personas. La persecución que lo obligó a desconfiar de casi todos también terminó revelando quiénes estaban dispuestos a acompañarlo hasta las últimas consecuencias.
‘El Tío’ había dicho que se quedaría. Cuando los comandos llegaron a buscar a ‘Bendito Menor’, todavía estaba allí. Su promesa terminó cumpliéndose de la manera más brutal: murió junto al hombre al que había jurado no abandonar.
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