
Le pidieron una carrera para llevarlo a la muerte: engañaron a mototaxista cristiano y lo asesinaron en Mariaeugenia
Salió este jueves a trabajar como de costumbre en la glorieta de Curinca. Un pasajero le pidió que lo llevara hasta María Eugenia y el viaje terminó en una emboscada: allí fue atacado a bala y murió en el lugar. Sus compañeros aseguran que horas antes estaba tranquilo y que desconocían amenazas o problemas graves en su contra.
La carrera que tomó Kelvis Jair Pinto Maestre este jueves 3 de septiembre terminó siendo una trampa mortal. El mototaxista aceptó trasladar a un pasajero desde el sector de Curinca hasta el barrio María Eugenia, en el sur de Santa Marta, sin imaginar que ese servicio sería el último de su vida.
Al llegar a la carrera 12 con calle 37, el hombre que llevaba como pasajero descendió de la motocicleta. Segundos después, según la información preliminar que manejan las autoridades, apareció otro sujeto y atacó a tiros a Kelvis. Uno de los disparos lo impactó en la cabeza y lo dejó tendido sin vida.
La forma como ocurrió el crimen abrió una de las principales líneas de investigación: establecer si la supuesta carrera fue utilizada para sacar al mototaxista de su lugar habitual de trabajo y conducirlo directamente hasta el sitio escogido para asesinarlo.
Una mañana que había comenzado como cualquier otra
Horas antes del crimen, Kelvis había llegado a la glorieta de Curinca, donde acostumbraba a estacionarse junto con otros mototaxistas mientras esperaba pasajeros. Sus compañeros lo vieron trabajar y aseguran que su comportamiento era el de siempre.
Nada extraño advirtieron durante esas primeras horas. Según personas que compartían con él, estaba tranquilo y tampoco les había manifestado recientemente que estuviera amenazado o atravesando por algún problema que hiciera pensar que alguien pretendía matarlo.
Por eso, cuando comenzó a conocerse la noticia de que el hombre asesinado en María Eugenia era Kelvis Jair Pinto, la sorpresa se extendió entre quienes diariamente coincidían con él en Curinca.
Había salido detrás de una carrera y terminó muerto de varios disparos.
Se congregaba en una iglesia cristiana
El homicidio también causó conmoción entre personas cercanas a Kelvis por la vida que, aseguran, llevaba actualmente. El mototaxista se congregaba en una iglesia cristiana y participaba activamente de las actividades religiosas.
Quienes lo conocían en esa etapa lo describen como un hombre dedicado a trabajar y cercano a la fe. De acuerdo con los testimonios conocidos tras su muerte, no tenían conocimiento de conflictos recientes suficientemente graves como para explicar un ataque de estas características.
Sin embargo, dentro de la investigación aparece un antecedente que las autoridades tendrán que revisar para determinar si guarda alguna relación con el homicidio o si se trata de un episodio completamente ajeno.
En enero de 2025, Kelvis había sido capturado por la Policía en el barrio San Jorge, señalado de presuntamente participar en el hurto del teléfono celular de una mujer. Personas cercanas sostienen que después de aquel episodio buscó cambiar el rumbo de su vida, se acercó a la iglesia y se entregó a la fe cristiana.
¿Quién ordenó llevarlo hasta María Eugenia?
Ahora el interrogante principal está concentrado en los minutos previos al asesinato. Los investigadores buscan establecer quién solicitó la carrera, de qué manera contactó a Kelvis y qué ocurrió exactamente desde que salió de Curinca hasta que llegó a María Eugenia.
La participación de un pasajero y la posterior aparición del hombre armado son elementos que deberán ser esclarecidos para determinar si existió una coordinación previa y si, como apunta la información inicial, el servicio fue apenas el mecanismo utilizado para conducir a la víctima hasta el lugar del ataque.
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También será necesario establecer el móvil. Entre las verificaciones aparece el pasado judicial de Kelvis, aunque hasta el momento no existe información que permita atribuirle a ese antecedente una relación directa con su asesinato.
Mientras avanzan esas indagaciones, entre sus compañeros queda una escena mucho más reciente: la de Kelvis trabajando tranquilamente durante la mañana en Curinca, esperando pasajeros como cualquier otro día.
Horas después, una de esas carreras terminó llevándolo hasta María Eugenia. Allí lo estaban esperando para matarlo.
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