
Encapuchados frenaron con amenazas obra de pavimentación que desarrolla la alcaldía en San Pablo
La intervención de alcantarillado y pavimentación comenzó el 10 de junio y avanzaba a buen ritmo hasta que varios hombres encapuchados y presuntamente armados llegaron a intimidar a los trabajadores. La comunidad asegura que personas ajenas al barrio estarían detrás de las amenazas y pide la intervención urgente de las autoridades y del alcalde Carlos Pinedo.
Tres meses de trabajos y la esperanza de solucionar parte de los problemas de alcantarillado y movilidad del barrio San Pablo quedaron frenados por una amenaza. Hombres encapuchados y presuntamente armados habrían llegado hasta el lugar donde se ejecutaba una obra pública y lanzaron una advertencia directa a los trabajadores: “no queremos verlos trabajando”.
Después de ese episodio, ocurrido hacia las 5:00 de la tarde del viernes 28 de agosto, las labores fueron suspendidas. Los obreros abandonaron el frente de trabajo y una de las principales vías de acceso al sector quedó abierta, llena de excavaciones y con una intervención que ahora preocupa a los habitantes ante la llegada de las lluvias.
“Lo más grave es que la obra venía avanzando. Aquí la gente estaba contenta porque finalmente estaban metiendo las tuberías y después venía la pavimentación. De un momento a otro aparecen unas personas a amenazar a los trabajadores y todo queda parado. Ahora nadie sabe cuándo van a regresar”, relataron habitantes del barrio quienes pidieron mantener su identidad bajo reserva por razones de seguridad.
“Esa gente no es del barrio”
De acuerdo con habitantes de San Pablo, quienes realizaron las amenazas serían personas ajenas a la comunidad. Esa circunstancia aumentó el temor entre los residentes, pues desconocen qué intereses podrían existir detrás de la intención de impedir que continúen los trabajos.
La obra comenzó el pasado 10 de junio y tiene un plazo estimado de cinco meses. Durante sus primeros tres meses de ejecución, según la comunidad, los trabajos avanzaron de manera importante y ya era visible buena parte de la intervención.
El proyecto contempla la instalación de nuevas tuberías para mejorar el sistema de alcantarillado y posteriormente la pavimentación de la vía. Para los residentes se trata de una intervención necesaria, especialmente por las dificultades históricas que enfrentan durante las temporadas de lluvia.
“Los trabajadores dijeron que quienes llegaron a amenazarlos no eran de aquí. Eso es lo que causa más preocupación. Nosotros queremos que terminen la obra, pero también entendemos que ningún trabajador va a venir a exponerse si antes las autoridades no garantizan seguridad”, agregó.
Una obra abierta y las lluvias encima
La suspensión dejó otro problema. La vía permanece intervenida, con huecos y dificultades para el tránsito de vehículos, una situación que podría empeorar con las fuertes precipitaciones que se vienen registrando en Santa Marta.
Los habitantes temen que una lluvia intensa termine inundando varios puntos y complique todavía más la entrada y salida del barrio. La preocupación aumenta porque este corredor representa uno de los accesos fundamentales para la comunidad.
“Estamos prácticamente con la vía partida por los trabajos. Si cae un aguacero fuerte y se presenta una emergencia, ¿cómo entra una ambulancia o cualquier vehículo de socorro? Ese es el miedo que tenemos. Aquí puede pasar algo grave mientras esperamos que alguien intervenga”, aseguró la persona consultada.
El problema también afecta el abastecimiento de agua. Según residentes, cuando existen dificultades con el servicio, los carrotanques encuentran serios obstáculos para ingresar, obligando a algunas familias a desplazarse hasta casas de parientes para conseguir el líquido.
Comerciantes también sienten la parálisis
Las consecuencias ya alcanzan a tiendas y pequeños establecimientos. Las dificultades de movilidad han reducido el tránsito habitual de personas y, con ello, la llegada de clientes a negocios que dependen principalmente de los habitantes del mismo sector.
A esto se suma el temor frente a una eventual falla eléctrica. Los residentes advierten que las condiciones actuales de la vía podrían dificultar el ingreso de vehículos encargados de atender daños en las redes o cualquier otra emergencia relacionada con los servicios públicos.
Para la comunidad, lo ocurrido dejó de ser únicamente un problema relacionado con el cronograma de una obra. La paralización está afectando la movilidad, el comercio y el acceso a servicios básicos, mientras crece la incertidumbre sobre cuánto tiempo permanecerán suspendidos los trabajos.
El miedo también está silenciando las denuncias
Aunque los habitantes conocen lo sucedido, pocos quieren hablar públicamente. El temor a posibles represalias ha llevado a varios residentes a mantener sus nombres en reserva e incluso a evitar denuncias formales.
“Uno quiere que investiguen, pero también tiene familia. La gente siente miedo de dar nombres, aparecer en una denuncia y que después vengan a buscarla. Por eso necesitamos que las autoridades lleguen al barrio, investiguen y brinden garantías. La comunidad sola no puede enfrentarse a una situación de estas”, manifestó.
Precisamente esa preocupación lleva a los habitantes a pedir una intervención institucional que permita establecer quiénes estarían detrás de las intimidaciones y qué buscan al impedir la continuidad de un proyecto que, según ellos, beneficia a toda la comunidad.
Piden intervención del alcalde Carlos Pinedo
Los residentes hicieron un llamado a la Alcaldía de Santa Marta y directamente al alcalde Carlos Pinedo Cuello para que conozcan la gravedad de la situación y articulen acciones con las autoridades de seguridad.
La petición es concreta: garantizar las condiciones necesarias para que los trabajadores puedan regresar y terminar el alcantarillado y la pavimentación dentro de los tiempos previstos, evitando que una amenaza termine condenando al barrio a convivir durante meses con una vía abierta y prácticamente intransitable.
“Queremos que el alcalde nos escuche. Esta obra la necesita San Pablo y sería muy triste que unas amenazas terminen acabando con algo que beneficia a tantas familias. Lo que pedimos es seguridad para los trabajadores y que puedan regresar a terminar lo que empezaron”, concluyó.
Mientras llegan las respuestas, en San Pablo quedan dos preocupaciones que crecen al mismo tiempo: el miedo provocado por quienes habrían amenazado a los trabajadores y el riesgo de que las lluvias encuentren al barrio con su principal vía intervenida, las obras paralizadas y serias dificultades para recibir ayuda ante una emergencia.
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