“Todo mi respaldo”: De La Espriella defiende bombardeo que dejó tres menores muertos en Guaviare y culpa a grupos armados por reclutarlos


El presidente respaldó la operación militar contra una estructura de las disidencias de alias ‘Calarcá’, que dejó 10 muertos. Medicina Legal confirmó que entre los fallecidos había dos adolescentes de 15 años y uno de 16. El mandatario sostuvo que quienes reclutan menores para la guerra y los utilizan como combatientes o escudos humanos “deben pagar”.

Tres menores de edad murieron en un bombardeo de las Fuerzas Militares en Guaviare y el presidente Abelardo De La Espriella dejó clara su posición frente a la controversia: respaldó la operación, defendió la ofensiva contra los grupos armados ilegales y responsabilizó a esas estructuras de llevar niños y adolescentes a escenarios donde pueden terminar muertos.

El pronunciamiento del mandatario se conoció este lunes, después de que Medicina Legal confirmara que entre las víctimas del operativo realizado el pasado 27 de agosto en zona rural de El Retorno había dos adolescentes de 15 años y uno de 16.

“Todo mi respaldo a las operaciones militares que combaten, con las armas de la República y conforme a la Constitución y la ley, a los grupos narcoterroristas”, escribió De La Espriella en su cuenta de X.

Diez muertos y tres menores entre las víctimas

La operación militar estuvo dirigida contra una estructura del Bloque Jorge Suárez Briceño, perteneciente a las disidencias asociadas a alias ‘Calarcá’. El saldo reportado por las autoridades fue de 10 personas muertas y una capturada.

La dimensión más delicada del operativo apareció con los resultados forenses. Medicina Legal logró establecer la identidad de nueve de los fallecidos y confirmó que tres eran menores de edad.

El dato volvió a poner sobre la mesa una de las caras más graves del conflicto armado colombiano: el reclutamiento de niños y adolescentes por estructuras ilegales y su permanencia en campamentos que posteriormente pueden convertirse en objetivos de operaciones militares.

También abrió interrogantes alrededor de las circunstancias en las que se encontraban los adolescentes al momento del ataque y las verificaciones realizadas antes de ordenar el bombardeo.

“Los que usan menores deben pagar”

De La Espriella concentró su respuesta precisamente en el reclutamiento. Para el presidente, la responsabilidad por la presencia de menores dentro de estas estructuras recae sobre quienes los incorporan a sus filas y los exponen directamente a las confrontaciones con el Estado.

El mandatario aseguró que quienes durante años han reclutado niños y adolescentes para convertirlos en combatientes o utilizarlos como escudos humanos deben responder por esas conductas, que señaló como violaciones al Derecho Internacional Humanitario.

Su mensaje significó además un respaldo político directo a las Fuerzas Militares en medio de la discusión que provocó la muerte de los tres adolescentes.

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De La Espriella insistió en que las operaciones contra las organizaciones armadas ilegales deben mantenerse, siempre dentro de la Constitución y la ley.

Gobierno mantiene la ofensiva

El Ministerio de Defensa también salió a defender el procedimiento. Según esa cartera, el planeamiento y la ejecución del bombardeo cumplieron los estándares establecidos para esta clase de operaciones militares.

El Gobierno mantiene así su posición frente a las estructuras armadas que continúan operando en diferentes regiones del país, especialmente aquellas vinculadas al narcotráfico, el control territorial y el reclutamiento de menores.

De La Espriella fue todavía más lejos al advertir que la ofensiva continuará. Aseguró que no descansará hasta “reconstruir los valores de La Patria” y recuperar la soberanía que, según afirmó, había sido entregada al narcoterrorismo.

La muerte de los tres adolescentes, sin embargo, deja nuevamente una discusión difícil sobre la mesa. Mientras el Gobierno reivindica la legitimidad de atacar militarmente a las estructuras ilegales y señala a sus cabecillas por reclutar menores, la identificación de jóvenes de apenas 15 y 16 años entre los muertos convierte el bombardeo de Guaviare en uno de los episodios más sensibles de la nueva ofensiva militar.


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