Margarita Guerra le retiró la confianza a su secretario privado: Yanis Moscote fue declarado insubsistente


La gobernadora del Magdalena declaró insubsistente a quien hasta hace pocos días era uno de sus funcionarios más cercanos y con mayor influencia dentro de su administración. La salida de Yanis Moscote se produce después de semanas de rumores sobre un deterioro en su relación con la mandataria y de movimientos en la Secretaría de Infraestructura que habrían marcado el comienzo del distanciamiento.

La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, acaba de cortar uno de los lazos más fuertes que tenía dentro de su propio despacho. Yanis Moscote, hasta hace poco secretario privado, hombre cercano a la mandataria y una de las figuras que había ganado mayor protagonismo en las decisiones del Gobierno departamental, fue declarado insubsistente.

La determinación se conoció en las últimas horas y sacudió al Palacio Tayrona porque Moscote estaba lejos de ser un funcionario más. Desde la Secretaría Privada había construido una posición de confianza alrededor de Guerra, participaba activamente en la dinámica del Gobierno y su influencia comenzó a sentirse incluso en decisiones relacionadas con otras dependencias.

La Gobernación no ha entregado hasta ahora una explicación detallada sobre las razones que llevaron a terminar su permanencia en el cargo. Sin embargo, desde hace varias semanas en los círculos políticos del departamento circulaban versiones sobre un progresivo deterioro de la relación entre Guerra y quien había sido uno de sus hombres más cercanos.

Infraestructura habría marcado el punto de quiebre

Uno de los episodios que habría comenzado a fracturar esa relación ocurrió alrededor de la Secretaría de Infraestructura, una de las dependencias con mayor peso administrativo y presupuestal del departamento.

Moscote había logrado ampliar su influencia hasta esa cartera con la llegada de Wilson Aguilar, considerado un hombre de su entera confianza. Pero el movimiento duró muy poco. Aguilar permaneció apenas ocho días al frente de Infraestructura antes de salir sorpresivamente.

Según versiones que circulan en el Palacio Tayrona, desde ese episodio comenzaron las diferencias entre Moscote y Guerra. La gobernadora habría manifestado inconformidad frente a determinados movimientos y decisiones adoptados alrededor de esa Secretaría, situación que terminó debilitando la confianza que hasta entonces existía entre ambos.

El relevo también envió una señal política. Guerra decidió entregar Infraestructura a Ieruska Paola Chávez Zabaleta, ingeniera ambiental y sanitaria con amplia experiencia en el sector público y quien ha ocupado cargos durante administraciones asociadas políticamente al caicedismo.

Chávez llegó a la Secretaría después de haber desarrollado buena parte de su carrera en asuntos de saneamiento básico, agua potable y gestión territorial. Entre otros cargos, estuvo vinculada a la Secretaría de Salud de Santa Marta y posteriormente pasó por Aguas del Magdalena, donde llegó a ocupar la gerencia y representación legal.

Su designación llamó particularmente la atención porque se produjo en medio del enfrentamiento político que la propia Margarita Guerra ha sostenido con sectores del movimiento político del que hizo parte durante años.

Los rumores sobre Moscote comenzaron a crecer

Después del episodio de Infraestructura, las versiones sobre diferencias internas aumentaron. Moscote continuó desempeñándose como secretario privado, pero su relación con la gobernadora habría perdido la solidez de los primeros meses.

Hasta entonces había sido uno de los protagonistas del nuevo escenario político construido alrededor de Guerra. Su posición privilegiada dentro del despacho le permitió convertirse en interlocutor permanente de la mandataria y participar de discusiones que iban mucho más allá de las tareas tradicionales de una Secretaría Privada.

Por eso su salida representa un movimiento importante dentro del Gobierno departamental. Guerra decidió prescindir de un funcionario que conocía de primera mano las decisiones de su administración y que había alcanzado un considerable nivel de influencia dentro del Palacio Tayrona.

La declaratoria de insubsistencia pone fin de manera abrupta a esa etapa.

Moscote también entró en la pelea con el caicedismo

El ahora exsecretario privado también terminó involucrado en otro de los capítulos más delicados que ha enfrentado Margarita Guerra: su ruptura política con el caicedismo y las denuncias sobre amenazas que la gobernadora aseguró haber recibido.

Desde un portal informativo relacionado con Moscote fueron divulgadas publicaciones que vinculaban el contexto de esas amenazas con el distanciamiento de Guerra de los exgobernadores Carlos Caicedo y Rafael Martínez.

La situación provocó una reacción pública de Martínez, quien rechazó cualquier insinuación que pudiera relacionarlo con las amenazas denunciadas por la mandataria. El exgobernador pidió una rectificación y recordó que, cuando Guerra denunció inicialmente los hechos, él mismo la acompañó en ese proceso.

Ese episodio aumentó todavía más la confrontación política que se desarrollaba alrededor de la gobernadora y terminó colocando al propio Moscote en medio de una disputa que trascendió las paredes del Palacio Tayrona.

Guerra empieza a construir un gabinete a su medida

La salida de Moscote ocurre mientras Margarita Guerra adelanta una reorganización de su administración y busca consolidar un equipo que responda directamente a las prioridades que ha trazado para el departamento.

La gobernadora ha insistido en que quiere funcionarios alineados con sus propósitos sociales, con capacidad de gestión y disposición para trabajar por las comunidades. También ha enviado mensajes contra la corrupción, las cuotas burocráticas y los llamados “puestos de corbata”, mientras intenta imprimirle un sello propio al Gobierno que encabeza.

Los últimos movimientos muestran precisamente esa intención. Funcionarios entran, otros salen y algunas figuras que inicialmente parecían indispensables comienzan a quedar por fuera de la nueva estructura de poder.

En ese proceso, Guerra también ha sorprendido al acudir a perfiles que desarrollaron parte de su carrera pública durante gobiernos del movimiento del que hoy está distanciada. La llegada de Ieruska Chávez a Infraestructura es el ejemplo más visible.

Un hombre poderoso que terminó por fuera

Moscote abandona la Gobernación de una manera muy distinta a como se había proyectado durante los primeros meses de Guerra. Pasó de ser el funcionario que tenía comunicación permanente con la mandataria y creciente influencia en el Gobierno a quedar por fuera de la administración mediante una declaratoria de insubsistencia.

Queda por establecer qué ocurrió definitivamente entre ambos y cuánto pesó el episodio de Infraestructura en la ruptura. Hasta ahora, las versiones sobre esas diferencias corresponden a comentarios provenientes del entorno político y administrativo del Palacio Tayrona y no han sido explicadas públicamente por Guerra ni por Moscote.

Lo cierto es que el tablero volvió a moverse.

Margarita Guerra continúa reorganizando un Gobierno que busca construir alrededor de su propio liderazgo, mientras la salida de uno de sus colaboradores más cercanos confirma que la gobernadora está dispuesta a modificar incluso su círculo inmediato cuando considera que una pieza dejó de encajar en el proyecto que pretende consolidar en el Magdalena.

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La tensión permanece en el Palacio Tayrona y, después de la salida de Moscote, la pregunta que comienza a recorrer sus pasillos es inevitable: ¿terminó aquí la reorganización o vienen más cambios dentro del gabinete departamental?


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