Le prohibieron ir al baño y terminó haciéndose encima: madre denuncia humillación de su hija de 11 años en colegio de Ciénaga


La estudiante habría suplicado varias veces que la dejaran ir al baño porque sufría un fuerte dolor abdominal. Según la denuncia de su madre, el docente se negó a darle permiso y la niña terminó sufriendo una evacuación involuntaria dentro del salón, frente a sus compañeros. El caso llegó a la Secretaría de Educación de Ciénaga.

Lo que comenzó como un fuerte dolor de estómago terminó convirtiéndose en un episodio de vergüenza y humillación para una niña de apenas 11 años. La estudiante pidió permiso varias veces para ir al baño, pero, según denunció su madre, el profesor se lo habría negado hasta que su cuerpo simplemente no aguantó más: terminó haciéndose encima dentro del salón de clases y frente a sus compañeros.

El episodio habría ocurrido el pasado 10 de agosto en la Institución Educativa La Salle, sede Floresta, en Ciénaga, Magdalena. La madre de la estudiante, Andrea Carolina Ávila Orozco, decidió llevar el caso ante la Secretaría de Educación municipal al considerar que su hija fue sometida a una situación que pudo evitarse y que terminó afectándola emocionalmente.

De acuerdo con la denuncia presentada por la madre, la menor comenzó a sentir un fuerte dolor abdominal mientras se encontraba en clases y le manifestó al docente Jhon Elvis Vásquez Fornaris que necesitaba ir urgentemente al baño.

La estudiante habría solicitado autorización en varias oportunidades. Según la versión entregada por la familia, el profesor se negó argumentando que algunos alumnos ensuciaban los baños y dejaban residuos en esos espacios.

El problema era que la petición de la niña, según sostiene su madre, estaba relacionada con una necesidad fisiológica urgente y con el dolor abdominal que estaba experimentando. La menor habría insistido hasta que llegó a un punto en el que perdió el control de su cuerpo.

No alcanzó: ocurrió frente a sus compañeros

La niña sufrió una evacuación involuntaria dentro del salón de clases. A sus 11 años quedó expuesta ante los demás estudiantes en una situación que, según relata su familia, le produjo una profunda vergüenza.

El episodio se agravó cuando algunos compañeros presuntamente comenzaron a burlarse de ella. La menor tuvo que soportar las risas y comentarios mientras atravesaba un momento que su madre considera especialmente doloroso por la edad de la estudiante y por haberse producido en un espacio donde debía sentirse protegida.

Para la familia, el cuestionamiento central es precisamente ese: si la niña manifestó reiteradamente una urgencia para ir al baño, ¿por qué tuvo que llegar hasta ese extremo?

También estaba sufriendo un fuerte dolor abdominal

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La denuncia señala que la estudiante no solamente pidió permiso para utilizar el baño, sino que había advertido que sentía dolor de estómago. Su madre sostiene además que, después del incidente, la institución tampoco habría contado con los elementos necesarios para atender adecuadamente el malestar que presentaba.

La situación llevó a Andrea Carolina Ávila a preguntarse cuáles son los protocolos que aplica el colegio cuando un estudiante manifiesta una necesidad fisiológica urgente o presenta algún quebranto de salud durante la jornada académica.

La familia considera que establecer reglas dentro de una institución educativa resulta necesario, pero insiste en que estas deben permitir atender circunstancias excepcionales, especialmente cuando está comprometido el bienestar de un menor de edad.

“No estoy pidiendo privilegios para mi hija”

Tras conocer lo sucedido, la madre acudió a la Secretaría de Educación de Ciénaga para poner el caso en conocimiento de las autoridades y solicitar una investigación que permita determinar exactamente qué ocurrió.

Andrea Carolina Ávila pidió que sean escuchadas todas las partes involucradas, entre ellas el docente señalado en la denuncia, los directivos de la institución y quienes puedan aportar información sobre lo ocurrido aquel día.

“No estoy pidiendo privilegios para mi hija. Solo exigiendo que respeten sus derechos como niña. Lo que pasó no debe normalizarse”, manifestó la madre.

Su solicitud también apunta a establecer si existió alguna irregularidad en la actuación del docente y, de comprobarse, que se adopten las medidas correspondientes.

Piden evitar que otro estudiante pase por lo mismo

La familia asegura que su propósito va más allá de conseguir una eventual sanción. Quiere que el episodio sirva para revisar los protocolos de la institución y que una situación semejante no vuelva a repetirse con otro estudiante.

El caso queda ahora en manos de las autoridades educativas, que deberán escuchar las distintas versiones y establecer las circunstancias en las que ocurrieron los hechos denunciados.

Mientras avanza el proceso, la familia pide especial prudencia en el manejo de la identidad y situación de la estudiante. Después de haber quedado expuesta frente a sus compañeros en un momento profundamente vergonzoso, su madre espera que cualquier investigación se adelante protegiéndola de una nueva humillación o revictimización.


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