El terremoto ya deja 190 muertos: Colombia decreta tres días de duelo por una tragedia que sigue creciendo


El presidente Abelardo De La Espriella decretó tres días de duelo nacional por las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto. El balance aumentó a 190 fallecidos y 2.595 heridos, mientras decenas de familias siguen esperando la identificación de sus seres queridos y los rescatistas buscan entre los escombros.

Colombia tendrá tres días para llorar a sus muertos, pero todavía desconoce cuántos terminarán siendo. El devastador terremoto del 10 de agosto ya deja 190 personas fallecidas y 2.595 heridas, una cifra que sigue bajo actualización mientras los equipos de emergencia recorren edificaciones destruidas y buscan posibles víctimas entre toneladas de concreto.

Ante la dimensión de la tragedia, el presidente Abelardo De La Espriella decretó tres días de duelo nacional. La decisión busca rendir homenaje a quienes murieron y acompañar a cientos de familias que pasaron, en cuestión de segundos, de la normalidad a esperar frente a hospitales, morgues y zonas de rescate por alguna noticia de sus seres queridos.

El terremoto de magnitud 7,4 golpeó especialmente a Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y Quindío. Además de las víctimas, dejó viviendas destruidas, infraestructura afectada y miles de damnificados que ahora dependen de la respuesta de las autoridades y de la ayuda humanitaria.

Cali y Pereira cargan con la mayor cantidad de muertos

El balance entregado por Asocapitales dimensiona el desastre. De los 190 fallecidos reportados hasta ahora, 95 corresponden a Cali, ciudad que además registra 999 personas heridas. Pereira aparece como otro de los puntos más golpeados, con 81 muertos y 278 lesionados.

En Quibdó han sido reportadas nueve víctimas mortales y 116 heridos, mientras Manizales registra cinco fallecidos y 174 personas lesionadas. Las cifras podrían cambiar a medida que continúen las inspecciones en estructuras colapsadas y los organismos de socorro logren ingresar a sectores afectados.

La emergencia, por eso, sigue abierta. Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, Fuerza Pública y otros equipos especializados permanecen desplegados en las zonas de mayor afectación. Cada estructura revisada puede significar encontrar a un sobreviviente, pero también confirmar una nueva víctima.

Otra parte dolorosa de la emergencia ocurre lejos de las máquinas y los escombros. Medicina Legal trabaja en la identificación de los cuerpos recuperados durante las labores de búsqueda.

De las 190 personas fallecidas, 93 habían sido plenamente identificadas hasta el último reporte disponible. Esto significa que todavía quedan 97 víctimas en proceso de identificación, mientras sus familiares esperan información oficial.

Los equipos forenses adelantan los procedimientos en coordinación con la Fiscalía para establecer las identidades y posteriormente realizar la entrega de los cuerpos. Es uno de los procesos más sensibles de la tragedia: detrás de cada identificación hay una familia que recibe la confirmación que temía desde el momento del terremoto.

Banderas a media asta durante tres días

El decreto firmado por el presidente Abelardo De La Espriella establece tres días de duelo nacional. Durante ese periodo, la bandera colombiana permanecerá a media asta en los edificios públicos del país, así como en embajadas y oficinas consulares en el exterior.

El Gobierno expresó su solidaridad con las familias afectadas y planteó la medida como un homenaje a las víctimas de una emergencia que ya se encuentra entre las más graves sufridas por Colombia en los últimos años.

El duelo ocurre mientras miles de ciudadanos intentan resolver necesidades mucho más inmediatas: dónde dormir, cómo recuperar sus pertenencias, qué hacer con viviendas que quedaron inhabitables y cuándo podrán regresar a sectores que permanecen restringidos por riesgo de nuevos colapsos.

Desastre nacional para acelerar recursos y ayuda

Además del duelo, el Gobierno declaró el desastre nacional con el propósito de acelerar la movilización de recursos y fortalecer la capacidad institucional para responder a la emergencia.

Chocó, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca concentran buena parte de las operaciones. La declaratoria permitirá agilizar la asistencia humanitaria, reforzar las labores de búsqueda y rescate y disponer de recursos para atender a las familias damnificadas y comenzar posteriormente la recuperación de la infraestructura afectada.

A los organismos colombianos se sumó ayuda internacional. Integrantes de los Topos Mexicanos, reconocidos por su experiencia en búsqueda y rescate después de terremotos y colapsos estructurales, llegaron al país para apoyar la localización de posibles sobrevivientes.

Su participación refuerza una operación que completa horas de trabajo ininterrumpido en algunos de los sectores más destruidos, donde todavía existen puntos que deben ser revisados cuidadosamente.

Colombia sigue contando sus muertos

Mientras el país entra oficialmente en tres días de duelo, la emergencia está lejos de terminar. Las labores de rescate continúan, Medicina Legal intenta devolverles la identidad a decenas de víctimas y las autoridades comienzan a dimensionar los daños que quedaron en viviendas, hospitales, carreteras, comercios y edificios públicos.

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Las cifras resumen una tragedia difícil de asimilar: 190 muertos y 1.679 heridos hasta ahora. Pero detrás del balance aparecen familias incompletas, comunidades destruidas y miles de personas obligadas a comenzar de nuevo.

Colombia bajará sus banderas durante tres días. Bajo ellas, los rescatistas seguirán buscando y las familias seguirán esperando. Porque antes de pensar en reconstruir lo que el terremoto destruyó, el país todavía tiene una tarea mucho más dolorosa: encontrar, identificar y despedir a todos sus muertos.


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