“No me interesa que me crean”: Sofía Vela responde a críticas por su denuncia contra Rafael Poveda y explica por qué lo besó


La joven volvió a pronunciarse después de recibir una avalancha de cuestionamientos por detalles de su relato contra el reconocido periodista Rafael Poveda. En redes le reprochan haber aceptado cervezas, ir voluntariamente al apartamento y besarlo pese a señalar que se sentía en peligro. Vela sostiene que actuó bajo un instinto de supervivencia, rechazó que busque fama y aseguró que una víctima no tiene que comportarse como la sociedad espera para que su denuncia sea considerada válida.

La denuncia pública de Sofía Vela contra el periodista Rafael Poveda abrió una discusión que rápidamente dejó de concentrarse únicamente en el señalamiento inicial y puso bajo la lupa el comportamiento que ella misma describió durante aquel encuentro.

Usuarios de redes sociales han cuestionado varios apartes de su testimonio: Vela contó que aceptó salir con Poveda porque sentía admiración por él, recibió varias cervezas, accedió a continuar el encuentro en su apartamento y, estando allí, incluso lo besó. Ella sostiene que esas decisiones, particularmente el beso y su aparente falta de resistencia, ocurrieron porque activó lo que define como un “instinto de supervivencia”.

Las críticas crecieron al punto de llevarla a publicar un nuevo video de más de cuatro minutos. Esta vez no entregó nuevos detalles sobre lo ocurrido con Poveda, sino que respondió a quienes cuestionan su comportamiento y a quienes aseguran que la denuncia tendría como propósito conseguir notoriedad.

“¿De verdad creen que una mujer quiere hacerse famosa por esto?”

Uno de los cuestionamientos que más molestó a Vela fue precisamente el relacionado con una supuesta búsqueda de fama. La joven rechazó tajantemente esa interpretación y preguntó si alguien realmente puede considerar que una mujer quiera obtener reconocimiento público exponiendo una experiencia que describe como violencia sexual.

“Ninguna de nosotras quiere buscar fama exponiendo el dolor más grande de nuestras vidas”, manifestó.

También respondió a quienes le preguntan por qué decidió denunciar específicamente a Rafael Poveda y no públicamente a otras personas a las que identifica como sus agresores. Según explicó, tomó esa decisión porque sintió que había llegado el momento de hacerlo y considera que ninguna víctima está obligada a justificar cuándo decide hablar.

Vela aseguró además que hizo pública su historia con miedo, consciente de que enfrentaría cuestionamientos por tratarse de un periodista reconocido y de que existía la posibilidad de que una parte de la sociedad rechazara su versión.

Las críticas se concentran en su comportamiento durante el encuentro

Buena parte de la controversia surgió precisamente de los detalles entregados por la propia denunciante. Algunos usuarios consideran contradictorio que haya aceptado las invitaciones, consumido bebidas con Poveda, ido hasta su apartamento y accedido a besarlo si realmente se sentía amenazada.

Vela sostiene que esa lectura parte de exigir un comportamiento determinado a una persona que asegura haber sido víctima. Según su explicación, la ausencia de una resistencia física o una reacción inmediata de rechazo no necesariamente significa consentimiento.

“Nos exigen que seamos la víctima perfecta, sin miedo, sin dudas, que denuncie inmediatamente y que además se resista a la violencia sin quebrarse. Eso no existe”, expresó.

Ese punto resulta determinante dentro de la controversia. Mientras sus críticos interpretan algunos de los actos narrados por ella como señales que pudieron transmitir aceptación durante el encuentro, Vela afirma que su conducta estuvo condicionada por el miedo y por una respuesta de supervivencia.

Será dentro de los escenarios correspondientes, y a partir de las pruebas y versiones que puedan ser aportadas, donde se establezca qué ocurrió. Una denuncia constituye un señalamiento que debe ser investigado y no una declaración anticipada de responsabilidad contra la persona señalada.

“No me interesa que me crean quienes decidieron no creerme”

Vela reconoció que esperaba cuestionamientos cuando decidió hablar públicamente, pero aseguró que la magnitud de los ataques en redes sociales terminó sorprendiéndola.

Lo que no me esperaba era este nivel de violencia, este nivel de agresividad, de burlas y de odio puro en redes”, señaló.

También lanzó una frase dirigida a quienes ponen en duda su testimonio: “No me interesa que me crean las personas que decidieron no creerme”.

La joven considera que la discusión alrededor de su comportamiento demuestra uno de los principales obstáculos que enfrentan quienes denuncian hechos de violencia sexual: el escrutinio sobre cada decisión tomada antes, durante y después de los acontecimientos.

Para ella, precisamente lo ocurrido tras su denuncia sirve para mostrar por qué muchas personas tardan años en hablar o deciden guardar silencio definitivamente.

Seis años trabajando con mujeres víctimas

Sofía Vela también recordó que lleva seis años al frente de la Fundación Las Guaguas, organización desde la que asegura haber acompañado y defendido a otras mujeres.

Según manifestó, su propia experiencia después de denunciar públicamente le permitió enfrentarse ahora personalmente a cuestionamientos similares a los que han recibido mujeres que anteriormente acudieron a la fundación.

“Nos juzgan si callamos, pero nos destruyen si hablamos”, afirmó al describir la presión que, según ella, enfrentan las denunciantes.

Vela insistió en que hablar tampoco significa exclusivamente presentar una denuncia penal o hacer público el nombre de una persona. Para ella, contar lo ocurrido a una amiga, buscar ayuda psicológica o acudir a una red de apoyo también constituye una manera de enfrentar una experiencia traumática.

Una denuncia que seguirá bajo la lupa

La respuesta de Sofía Vela difícilmente cerrará la controversia. Su primer testimonio generó respaldo, pero también fuertes cuestionamientos sobre la manera como se desarrolló el encuentro que ella misma relató y sobre cómo pudieron ser interpretadas sus decisiones en ese momento.

Ahora la joven sostiene que precisamente esos cuestionamientos demuestran el problema que pretendía denunciar: la exigencia social de que una víctima reaccione de una manera específica para resultar creíble.

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Mientras la discusión continúa en redes sociales, existe una diferencia fundamental que deberá mantenerse clara: las opiniones de usuarios, las interpretaciones sobre el comportamiento de Vela y sus señalamientos contra Rafael Poveda pertenecen al terreno del debate público; establecer si existió una conducta penalmente reprochable corresponde a las autoridades y exige pruebas, investigación y garantías para todas las partes.

Vela, entretanto, asegura que seguirá hablando pese a la ola de críticas. “A pesar del miedo, del dolor, del odio o de la violencia, nosotras no nos vamos a callar”, sentenció.


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