
Empleado le propinó brutal golpiza por una liquidación y quedó libre: brutal ataque contra empresaria desató indignación
La propietaria de una reconocida pastelería en Usaquén sufrió fractura de nariz, desprendimiento parcial del cuero cabelludo y más de 80 lesiones tras ser atacada por un exempleado. Aunque fue capturado en flagrancia, el presunto agresor recuperó la libertad horas después, una decisión que hoy provoca rechazo.
La noche terminó convertida en una escena de terror dentro de una reconocida pastelería del norte de Bogotá. Lo que comenzó como una discusión por el pago de una liquidación laboral acabó con una mujer ensangrentada, golpeada durante casi un minuto y luchando por sobrevivir a la furia de un hombre que, según la investigación, la amenazó de muerte mientras la arrastraba por el cabello hasta la cocina del establecimiento.
La víctima fue María Quevedo, propietaria de Rü Patisserie, ubicada en la localidad de Usaquén. El señalado agresor es Jesús Acosta Lizardo, ciudadano venezolano de 45 años y exempleado del negocio, quien fue retenido por vecinos y comerciantes tras la agresión y entregado a la Policía. Sin embargo, horas después recuperó su libertad por decisión judicial, hecho que generó una ola de indignación.
Una contratación que terminó en pesadilla
María Quevedo contó que el hombre llevaba apenas dos semanas trabajando en su negocio. Había llegado tras responder a una oferta laboral publicada en Facebook, pero desde los primeros días comenzó a mostrar conductas que despertaron preocupación.
Según relató la empresaria, el trabajador invadía constantemente su espacio personal y realizaba comentarios que ella interpretó como intimidantes. Incluso le manifestó que ya conocía la placa de su vehículo y hacía observaciones sobre su apariencia, situaciones que la llevaron a tomar la decisión de terminar el vínculo laboral.
Días después, el extrabajador regresó al establecimiento para exigir el pago inmediato de su salario y de la liquidación. María le explicó que el dinero sería consignado dentro del plazo establecido por la empresa, pero la respuesta desató la violencia.
“¿Usted me garantiza que me va a pagar?”, le preguntó el hombre. Segundos después, el primer puño impactó directamente en el rostro de la empresaria.
Un minuto de golpes, amenazas y desesperación
Las cámaras de seguridad registraron cada segundo del ataque.
Las imágenes muestran cómo el hombre golpeó repetidamente a la mujer, la lanzó al piso, la sujetó del cabello y la arrastró hasta la cocina del local, un espacio donde el ataque quedó fuera de la vista de quienes pasaban por la calle.
Mientras ella intentaba cubrirse y pedir ayuda, la agresión continuó con una violencia cada vez mayor. De acuerdo con el testimonio de la víctima y de quienes conocieron los videos, el atacante repetía amenazas de muerte mientras seguía golpeándola.
“Te voy a matar, maldita”, habría gritado durante la golpiza.
El ataque solo terminó cuando comerciantes y propietarios de locales vecinos escucharon los gritos, ingresaron al establecimiento y lograron auxiliar a María. Entre varias personas encerraron al presunto agresor dentro del negocio hasta la llegada de la Policía Metropolitana de Bogotá.
El diagnóstico fue devastador
La empresaria fue trasladada de urgencia a la Clínica Reina Sofía.
Los médicos confirmaron una fractura de nariz, desprendimiento parcial del cuero cabelludo, múltiples laceraciones y cerca de 80 lesiones distribuidas en diferentes partes del cuerpo.
María aseguró que aún teme por su vida y considera que protegerse el rostro con las manos evitó consecuencias mucho más graves. Cada herida quedó registrada en un informe médico que hoy hace parte del proceso judicial.
Lo capturaron… pero volvió a quedar libre
La captura del presunto agresor parecía ser el primer paso hacia la justicia. Sin embargo, pocas horas después recuperó su libertad.
La Fiscalía General de la Nación explicó que, en un primer momento, el caso fue judicializado por los delitos de lesiones personales y daño en bien ajeno, conductas que, bajo las condiciones iniciales del proceso, no permitían solicitar una medida de aseguramiento privativa de la libertad.
El ente investigador informó que un grupo especializado con enfoque de género revisa nuevamente el expediente, incluidos los dictámenes de Medicina Legal, los videos de seguridad y los testimonios, para establecer si los hechos deben ser reclasificados bajo delitos de mayor gravedad que permitan nuevas imputaciones.
La libertad del agresor encendió la indignación
La decisión judicial generó un fuerte rechazo en distintos sectores del país.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, calificó como inexplicable que el presunto responsable hubiera recuperado la libertad pese a la gravedad del ataque y pidió que todas las instituciones prioricen la protección de la víctima.
“Actos violentos como este no pueden tener espacio en nuestra sociedad. El agresor debe estar en la cárcel y todas las decisiones deben priorizar la protección de la víctima”, manifestó el mandatario.
Mientras la investigación avanza, María Quevedo intenta recuperarse de las heridas físicas y emocionales que dejó una agresión que estuvo a punto de costarle la vida. El caso, además de estremecer a Bogotá, abrió un nuevo debate sobre la respuesta de la justicia frente a hechos de violencia extrema contra las mujeres y sobre el alcance de las medidas de protección para quienes sobreviven a este tipo de ataques.
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