
Por no pagar pedido de $35 mil, terminó manejando con domiciliario sobre su carro: las dos versiones del caso más comentado en Barranquilla
Un repartidor de Rappi denuncia que una conductora intentó atropellarlo para evitar pagarle, mientras ella asegura que fue rodeada por un grupo de motociclistas y que el joven se lanzó sobre el vehículo para impedir que escapara. La Policía intervino y el conflicto terminó con el pago del domicilio.
Un pedido de comida valorado en apenas 35.000 pesos desencadenó uno de los episodios más comentados de las últimas horas en Barranquilla.
El hecho ocurrió en el norte de la ciudad, donde una conductora recorrió varias cuadras con un domiciliario aferrado al techo de su vehículo. La escena quedó grabada por varios testigos y rápidamente se viralizó, generando una ola de reacciones por la peligrosidad de lo ocurrido.
Cuando la Policía intervino, encontró dos relatos completamente distintos sobre el origen del conflicto.
El repartidor: “intentó irse sin pagar y me embistió”
Enderson Díaz, domiciliario de Rappi, sostiene que todo comenzó cuando entregó un pedido bajo la modalidad de pago en efectivo.
Según explicó, las clientas recibieron la comida, pero se negaron a cancelar el valor argumentando que días antes otra aplicación les había descontado con tarjeta un pedido que nunca recibieron.
El joven aseguró que les explicó que él era únicamente el encargado de entregar la orden y que no tenía ninguna responsabilidad sobre inconvenientes ocurridos con servicios anteriores.
Al ver que la conductora intentó abandonar el lugar sin pagar, decidió ubicarse frente al automóvil para impedir que escapara y pedir apoyo a otros repartidores.
“Nosotros tenemos nuestras reglas, los términos y condiciones de la aplicación que muchos usuarios no leen”, afirmó.
Según su versión, la mujer aceleró directamente hacia él y lo embistió, obligándolo a subirse al capó para evitar ser arrollado.
También rechazó las críticas dirigidas contra el gremio de repartidores.
“Somos una gran familia de repartidores, no de delincuentes como dice ella. Nos apoyamos entre todos cuando hay un problema”, expresó.
La conductora: «me rodearon y tuve miedo»
La versión de la conductora es completamente diferente.
La conductora asegura que nunca quiso quedarse con la comida de manera definitiva y que únicamente pretendía retener el pago mientras la plataforma solucionaba el reembolso de un pedido anterior que, según ella, había pagado y jamás recibió.
Relató que cuando intentó retirarse para comunicarse con el servicio de atención de la aplicación, el domiciliario bloqueó su salida y convocó a varios motociclistas.
Según su relato, el grupo rodeó el vehículo, golpeó la carrocería y lanzó amenazas que la hicieron temer por su integridad.
“Él decidió llamar a su pandilla. Eso es un grupo delincuencial”, manifestó posteriormente en un video publicado en redes sociales.
La mujer afirmó que, sintiéndose acorralada, decidió mover el vehículo para salir del lugar y que fue en ese momento cuando el repartidor se lanzó por su propia cuenta sobre el carro.
“No lo iba a atropellar, tampoco soy tan estúpida de atropellarlo”, aseguró.
El conflicto terminó con intervención de la Policía
El recorrido terminó en la calle 42 con carrera 76, donde otros repartidores y conductores lograron cerrarle el paso al automóvil.
La conductora denunció que después de detenerse fue sacada del vehículo, empujada y agredida físicamente por algunos de los presentes antes de la llegada de la Policía.
Los uniformados trasladaron a ambas partes hasta un CAI, donde escucharon las dos versiones y advirtieron que el caso podía derivar en una investigación judicial.
Finalmente, un acompañante de la conductora entregó 100.000 pesos en efectivo al repartidor para cubrir el valor del pedido y poner fin al conflicto económico.
Un caso con dos relatos y muchas preguntas
Aunque el dinero terminó siendo pagado, el episodio dejó abierta una controversia que hoy sigue generando debate en redes sociales.
Por un lado, el domiciliario insiste en que fue víctima de una conductora que intentó huir sin pagar y puso en riesgo su vida al embestirlo con el vehículo.
Por el otro, la conductora sostiene que actuó por miedo después de sentirse rodeada e intimidada por un grupo de repartidores.
Las autoridades ahora deberán establecer, con apoyo de videos y demás elementos de prueba, qué ocurrió realmente durante un altercado que comenzó por 35.000 pesos y terminó con un hombre colgado en el techo de un automóvil en plena vía pública.
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