“Nos abren una Olímpica y le matamos un trabajador”: panfletos, amenazas vuelven a sembrar terror en Barranquilla


El mensaje amenaza directamente a empleados de Tiendas Olímpica y menciona posibles ataques desde el 4 de julio. Aunque las autoridades aún investigan si el documento es real, el miedo ya empezó a sentirse entre comerciantes y trabajadores de la ciudad.

Barranquilla amaneció otra vez hablando de amenazas, miedo y panfletos.

Esta vez el nombre que apareció en el centro del mensaje fue el de Tiendas Olímpica. Un comunicado cargado de amenazas comenzó a circular entre grupos de WhatsApp, redes sociales y celulares de comerciantes, generando tensión por la crudeza con la que habla de atacar trabajadores.

“Nos abren una Olímpica el día 4 de julio y le matamos un trabajador”.

La frase se regó rápidamente entre empleados de supermercados, vigilantes, cajeras y comerciantes que desde hace meses vienen trabajando con el temor encima por las extorsiones, los panfletos y la violencia que sigue golpeando distintas zonas de Barranquilla y el Atlántico.

El supuesto panfleto asegura hablar “con el pueblo y para el pueblo”, mientras lanza amenazas directas contra la familia Char y trabajadores de la cadena comercial. El tono del documento no deja espacio para interpretaciones suaves: habla de muertos, presión y de obligar a empleados a “decidir” de qué lado están.

“Que los trabajadores decidan si están con la oligarquía o con el pueblo”

Quienes estarían detrás del mensaje prácticamente ponen a los trabajadores contra la pared.

La amenaza no va solamente dirigida a empresarios o dueños de negocios, sino también a cajeras, vigilantes y empleados que todos los días salen a trabajar sin saber si terminarán metidos en medio de una guerra ajena. Esa fue una de las frases que más ruido provocó entre comerciantes y vecinos por la manera tan directa en que exponen a gente que simplemente intenta ganarse la vida.

Aunque hasta ahora las autoridades no han confirmado la autenticidad del panfleto, el documento ya empezó a hacer lo suyo: generar miedo.

Desde temprano, en varios sectores de Barranquilla el tema comenzó a correr entre celulares, audios y conversaciones de esquina en esquina.

Muchos trabajadores aseguran que lo más pesado del mensaje es que ya no habla solamente de amenazas contra locales o cadenas comerciales, sino de matar empleados. Y eso, en una ciudad golpeada por las extorsiones y los ataques sicariales, no pasó desapercibido.

La circulación del panfleto ocurre en medio de un ambiente caliente por las denuncias de comerciantes que dicen sentirse presionados y amenazados desde hace meses. En Barranquilla y varios municipios del Atlántico ya han aparecido otros mensajes similares que hoy siguen bajo investigación de las autoridades.

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Por ahora, organismos de inteligencia y unidades judiciales intentan establecer quién estaría detrás del documento y si realmente existe riesgo de que las amenazas se conviertan en hechos violentos. Mientras tanto, el panfleto sigue rodando de teléfono en teléfono y dejando una sensación que en Barranquilla ya se volvió demasiado conocida: miedo.


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