Abelardo De La Espriella ratificó su promesa de campaña: renunciará a su sueldo como presidente y lo donará a obras benéficas


El presidente electo reiteró que cumplirá uno de los compromisos que hizo durante la campaña presidencial: no recibirá el salario que le corresponde como jefe de Estado y destinará esos recursos a obras benéficas. Aseguró que gobernará bajo un principio de austeridad y que el poder debe entenderse como un servicio al país.

Abelardo De La Espriella volvió a poner sobre la mesa uno de los compromisos que más llamó la atención durante su campaña presidencial. El mandatario electo confirmó que mantendrá su decisión de renunciar al sueldo que legalmente le corresponde como presidente de Colombia y que ese dinero será entregado en su totalidad a obras benéficas.

Con este anuncio, el abogado ratificó una promesa que hizo ante los colombianos durante el proceso electoral y dejó claro que la cumplirá una vez asuma la Presidencia.

“No voy a cobrar mi salario, no lo quiero, no vine a hacer plata, vine a construir patria. Ese dinero irá a obras benéficas”, afirmó.

“No voy a cobrar un solo peso”

De La Espriella explicó que ejercerá la Presidencia sin recibir remuneración económica, pues considera que su paso por la Casa de Nariño debe estar enfocado en servir al país y no en obtener beneficios personales.

No voy a cobrar un solo peso de sueldo en mis cuatro años de gobierno”, reiteró el presidente electo, insistiendo en que su mayor recompensa será cumplirle a los colombianos y trabajar por la transformación del país.

Según manifestó, la renuncia al salario busca convertirse en un símbolo de austeridad y enviar el mensaje de que quien gobierna debe estar al servicio de los ciudadanos.

Una decisión coherente con su discurso

La renuncia al sueldo presidencial hace parte del paquete de compromisos que De La Espriella presentó durante la campaña. En ese momento también anunció que financiaría con recursos propios su aspiración a la Presidencia y propuso una auditoría internacional para revisar las cuentas de su campaña y demostrar que no ingresó dinero de origen ilícito.

Ahora, tras ser elegido presidente, aseguró que mantendrá esa línea de conducta y cumplirá la palabra que les dio a los votantes.

Un gesto que genera respaldo y críticas

La ratificación de esta promesa ha provocado opiniones divididas. Para un sector de la ciudadanía, se trata de un acto de coherencia con el discurso que sostuvo durante la campaña y una muestra de compromiso con la austeridad.

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Otros consideran que el verdadero examen llegará cuando inicie su mandato y deba convertir en resultados las propuestas con las que conquistó la Presidencia.

Mientras se prepara para asumir el cargo, De La Espriella sostiene que su verdadero «sueldo» será recuperar la confianza de los colombianos en las instituciones y demostrar que el ejercicio del poder puede estar orientado al servicio del país y no al beneficio personal.


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