Tres sicariatos en menos de 24 horas siembran el miedo en Turbaco: investigan guerra entre estructuras criminales


Los ataques ocurrieron entre los barrios San Pedro y Las Piedras y dejaron tres hombres muertos en menos de un día. Las autoridades investigan si los homicidios hacen parte de una cadena de retaliaciones por el control de las rentas ilegales en este municipio de Bolívar.

En Turbaco las balas volvieron a imponer el silencio. En menos de 24 horas, tres hombres fueron asesinados en ataques sicariales ocurridos en distintos puntos del municipio, una seguidilla de crímenes que encendió las alarmas de las autoridades y volvió a sembrar el temor entre los habitantes.

Los homicidios ocurrieron entre los barrios San Pedro y Las Piedras. Las víctimas fueron atacadas en escenarios diferentes, pero con un mismo patrón: sicarios que llegaron armados, dispararon a quemarropa y escaparon antes de que alguien pudiera reaccionar.

Mientras la comunidad intenta asimilar la nueva escalada de violencia, los investigadores siguen una hipótesis principal: una posible guerra entre estructuras delincuenciales que buscan consolidar el control de este municipio cercano a Cartagena.

El primero en caer

La cadena de homicidios comenzó la noche del domingo 28 de junio en el barrio San Pedro.

La víctima fue Eduardo Posada, de 24 años, conocido con el alias de «Eduardito el Terror«. Según el reporte preliminar, el joven permanecía en la vía pública cuando un hombre armado se le acercó y le disparó en repetidas ocasiones.

Los vecinos salieron de sus viviendas tras escuchar las detonaciones y encontraron a Eduardo tendido sobre el pavimento. Murió antes de recibir asistencia médica.

De acuerdo con la Policía, registraba anotaciones judiciales por tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas de fuego y violencia intrafamiliar.

Otro ataque horas después

La violencia continuó la tarde del lunes 29 de junio en el sector de Las Piedras.

Allí fue asesinado un hombre conocido con el alias de «Kevin«. Según las primeras indagaciones, era señalado por las autoridades como presunto integrante de una estructura delincuencial conocida como «Los Salsas Mexicanos«.

Testigos indicaron que los sicarios llegaron hasta el lugar donde se encontraba y le dispararon varias veces. El ataque provocó una estampida entre quienes estaban cerca, mientras los agresores escapaban del sector.

La noche volvió a cerrarse con sangre

Cuando todavía se investigaba el segundo crimen, otro sicariato volvió a sacudir a Turbaco.

Hacia las 7:30 de la noche del lunes, Pedro Luis Zabaleta Ortiz, de 27 años y conocido con el alias de «El Perro«, fue asesinado dentro de un establecimiento público del barrio San Pedro.

Según las autoridades, el hombre compartía con varias personas cuando dos sicarios llegaron en motocicleta. El parrillero descendió, se acercó por la espalda y abrió fuego a corta distancia. El ataque desató el pánico entre los presentes, que corrieron para refugiarse mientras los responsables huían.

La Policía informó que alias «El Perro» aparecía vinculado en labores de inteligencia con personas conocidas como «Paty Paty» y «Matías» y era señalado como presunto jefe de zona dentro de una estructura criminal.

Además, registraba anotaciones judiciales por hurto, homicidio y violación de medida de aseguramiento.

La hipótesis de una guerra criminal

Aunque las investigaciones apenas avanzan, las autoridades consideran que los tres homicidios podrían estar relacionados y responder a una disputa entre organizaciones delincuenciales por el control de actividades ilegales en Turbaco y municipios vecinos.

Por ahora, ninguna autoridad ha confirmado oficialmente el móvil de los asesinatos, pero los investigadores concentran sus esfuerzos en determinar si se trata de una cadena de retaliaciones y ajustes de cuentas entre integrantes de esas estructuras.

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Mientras tanto, en los barrios donde ocurrieron los ataques el miedo volvió a instalarse. Los habitantes aseguran que los sicariatos son cada vez más frecuentes y que la violencia ha comenzado a alterar la rutina de un municipio donde salir a la calle ya no ofrece las mismas garantías de tranquilidad.


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