Joven denuncia que tras ser requisado y esposado por la Policía desaparecieron $23 millones que transportaba


Un joven asegura que fue retenido por patrulleros cuando transportaba el producido de un corresponsal bancario en Gaira. Afirma que, tras ser llevado al CAI de Mamatoco para verificar la procedencia de los recursos, el dinero desapareció y nadie le dio explicación sobre su paradero.

Lo detuvieron en plena calle, le quitaron el bolso, le retuvieron los celulares, lo esposaron y lo subieron a una patrulla. Horas después, cuando finalmente recuperó sus pertenencias y creyó que todo había terminado, descubrió que los $23.400.000 que llevaba para consignar habían desaparecido.

Esa es la denuncia que hoy hace un joven samario que asegura haber sido víctima de una situación ocurrida durante un procedimiento policial en Santa Marta y que ahora exige respuestas sobre el destino del dinero.

Una diligencia de rutina terminó en una pesadilla

Todo comenzó la noche de este martes en Gaira.

Según el relato del afectado, como acostumbraba hacerlo, llegó hasta un corresponsal bancario administrado por su hermana para recoger el producido de la jornada. El dinero, que ascendía a $23.400.000, sería consignado al día siguiente.

Con la suma guardada dentro de un bolso emprendió el recorrido hacia su vivienda sin imaginar que el trayecto terminaría en una estación policial.

Cuando transitaba por el barrio Garagoa fue interceptado por dos patrulleros que le solicitaron una requisa.

Durante el procedimiento, los uniformados revisaron sus pertenencias y encontraron el dinero que transportaba.

«Me esposaron como un delincuente»

El joven asegura que, tras hallar el efectivo, los policías también le retuvieron sus teléfonos celulares y el bolso donde llevaba la plata.

Posteriormente fue trasladado hasta el CAI de Mamatoco, donde permaneció mientras se realizaban verificaciones sobre la procedencia de los recursos.

Según su versión, el procedimiento tomó un giro que jamás esperaba.

“Me esposaron como si yo fuera un delincuente y me trajeron en una patrulla aquí al CAI de Mamatoco. Aquí fue donde me permitieron llamar a mi hermana y ella trajo todos los papeles para demostrar la legalidad del dinero”, relató.

La hermana acudió al lugar con documentos y soportes que, presuntamente, acreditaban que el efectivo provenía de la actividad comercial del establecimiento.

El dinero ya no estaba

Después de revisar la documentación y realizar las verificaciones correspondientes, los uniformados autorizaron su salida.

Sin embargo, fue en ese momento cuando, según denuncia, descubrió que el dinero había desaparecido.

El joven sostiene que revisó las pertenencias que le devolvieron y encontró los celulares y el bolso, pero los $23.400.000 que había recogido horas antes ya no estaban.

La situación generó una fuerte discusión dentro de las instalaciones policiales.

“Les pregunto qué hicieron con el dinero y me dicen que ahí no había nada y no cogieron nada; que era mi palabra contra la de ellos, que tenía que demostrarlo”, aseguró.

Una denuncia que exige respuestas

De acuerdo con el ciudadano, expuso inmediatamente la situación ante los uniformados presentes y pidió explicaciones sobre el destino del dinero.

Sin embargo, afirma que recibió negativas y que nadie aceptó haber recibido o manipulado el efectivo.

La denuncia ha comenzado a generar interrogantes sobre lo ocurrido durante el procedimiento policial, especialmente porque la familia sostiene que existen documentos que demostrarían que el dinero sí era transportado al momento de la requisa.

Hasta el momento, según los denunciantes, el comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Jaime Ríos, no se ha pronunciado públicamente sobre el caso.

Esperan una investigación

Mientras el joven intenta reconstruir lo ocurrido durante las horas que permaneció bajo custodia policial, su familia exige que se revisen los procedimientos realizados esa noche y que se establezca con claridad qué pasó con los más de 23 millones de pesos reportados como desaparecidos.

Por ahora, la historia enfrenta dos versiones opuestas: la del ciudadano que asegura haber ingresado al CAI con el dinero y la de quienes, según él, niegan que esa suma haya estado bajo su control.


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