Bebé indígena llegó al borde de la muerte por desnutrición, pero logró aferrarse a la vida en un hospital de Santa Marta


La criatura de 18 meses ingresó en estado crítico al Hospital Julio Méndez Barreneche. Durante varias horas su condición generó angustia entre médicos y familiares, pero la intervención oportuna permitió estabilizarla. Hoy permanece junto a sus padres mientras enfrenta un largo proceso de recuperación.

La batalla de Saldecan por seguir viva comenzó apenas cruzó las puertas del Hospital Julio Méndez Barreneche de Santa Marta. Tenía solo 18 meses de edad, pertenecía a la comunidad indígena Kogi y su cuerpo mostraba las consecuencias devastadoras de una severa desnutrición.

Su llegada generó una emergencia inmediata dentro del centro asistencial. La menor se encontraba en condiciones extremadamente delicadas, con un estado de debilidad que obligó a los médicos a actuar con rapidez para evitar un desenlace fatal.

Durante los primeros momentos reinó la incertidumbre. Entre la tensión propia de una atención de urgencias comenzaron a circular versiones que aseguraban que la niña había llegado sin signos vitales. Sin embargo, esa información fue aclarada posteriormente por el personal médico. Saldecan estaba viva, aunque su estado era crítico y cada minuto resultaba determinante para mantenerla con vida.

Una carrera contra el tiempo

La escena dentro de la sala de urgencias reflejaba la gravedad del caso. Médicos, enfermeros y auxiliares concentraron todos sus esfuerzos en estabilizar a una paciente cuyo organismo estaba al límite.

El cuadro de desnutrición había debilitado profundamente su pequeño cuerpo. La prioridad era recuperar sus signos vitales, corregir las alteraciones que presentaba y evitar que su condición continuara deteriorándose.

Fueron horas de intenso trabajo médico. La preocupación era evidente porque el riesgo seguía siendo alto y cualquier complicación podía resultar irreversible.

Mientras el personal de salud luchaba por salvarla, sus padres permanecían cerca, aferrados a la esperanza de que la menor lograra superar el momento más crítico de su corta vida.

La respuesta que devolvió la esperanza

Contra el pronóstico que muchos temían, Saldecan comenzó a responder favorablemente al tratamiento.

Poco a poco llegaron señales alentadoras. Su condición empezó a estabilizarse y los procedimientos aplicados permitieron sacarla del escenario crítico en el que había ingresado al hospital.

La evolución positiva fue recibida con alivio por parte del equipo médico, que siguió vigilando cada detalle de su recuperación. La menor permaneció bajo monitoreo permanente para garantizar que la mejoría se mantuviera.

Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando su madre pudo retomar el proceso de lactancia. En medio de la compleja situación médica, ese acto representó una señal de esperanza para una familia que horas antes enfrentaba la posibilidad de perder a su hija.

Una recuperación que apenas comienza

Aunque la emergencia inmediata fue superada, la lucha de Saldecan está lejos de terminar.

La bebé continúa hospitalizada bajo observación especializada mientras los médicos trabajan para contrarrestar los efectos de la desnutrición que comprometió seriamente su salud.

Su evolución sigue siendo evaluada de manera constante y cualquier avance es seguido de cerca por el personal asistencial.

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Hoy permanece viva, acompañada de sus padres dentro del hospital. Hace apenas unas horas su historia estaba marcada por la incertidumbre y el temor. Ahora, aunque el camino hacia la recuperación será largo, la pequeña indígena Kogi sigue aferrada a la vida y cuenta con una nueva oportunidad para salir adelante.


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