Las fuentes de agua comienzan a secarse: Santa Marta declara alerta amarilla por fuerte reducción de caudales


La reducción de los caudales que abastecen a la ciudad obligó a declarar alerta amarilla y activar planes de contingencia.

La historia parece repetirse cada año en Santa Marta. Apenas comienzan a subir las temperaturas y disminuyen las lluvias, las alarmas vuelven a encenderse alrededor del agua.

Otro año y el panorama no mejoró y por el contrario ya preocupa más de lo habitual. La Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta (Essmar) declaró estado de alerta amarilla luego de evidenciar una reducción significativa en los caudales que alimentan las principales plantas de tratamiento de la ciudad, una situación que coincide con las advertencias nacionales sobre la probable llegada del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026.

La decisión marca el inicio de un nuevo periodo de contingencia en una ciudad donde la escasez de agua dejó de ser una emergencia temporal para convertirse en un problema estructural que afecta a miles de familias desde hace décadas.

Mientras los organismos técnicos advierten sobre una sequía que podría ser una de las más severas de los últimos años, Santa Marta vuelve a prepararse para enfrentar un escenario conocido: barrios enteros dependiendo de carrotanques, tanques comunitarios y largas esperas para poder llenar recipientes con agua potable.

Los caudales comienzan a disminuir

Las cifras que motivaron la declaratoria de alerta reflejan la presión que ya sienten las fuentes hídricas.

Según Essmar, la planta de tratamiento de Mamatoco pasó de recibir 750 litros por segundo a apenas 560 litros por segundo, mientras que la planta El Roble redujo su captación de 500 a 450 litros por segundo.

La disminución está directamente relacionada con la reducción de los niveles de los ríos que abastecen el sistema de acueducto.

«Ya comenzamos a observar una disminución importante en las fuentes hídricas que alimentan el sistema. Por eso activamos nuestro Plan de Emergencia y Contingencia para garantizar la prestación del servicio durante los próximos meses», informó la empresa.

La situación coincide con las proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que ha advertido sobre una alta probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño entre finales de 2026 e inicios de 2027.

Una ciudad que cumplirá 501 años sin agua

La paradoja resulta inevitable. Mientras Santa Marta celebrará sus 501 años de historia y proyecta obras para fortalecer su desarrollo turístico y urbano, miles de habitantes continúan enfrentando dificultades para acceder al servicio de agua potable de manera continua.

En sectores vulnerables de la ciudad, la llegada del verano suele traducirse en días completos sin agua.

Las rutinas familiares se modifican. Los recipientes se llenan cuando aparece el servicio. Los tanques se convierten en una necesidad permanente. Los carrotanques recorren barrios donde el suministro por red resulta insuficiente.

«Hay días en que toca madrugar para guardar agua porque no sabemos cuándo volverá. Uno aprende a vivir así, pero eso no debería ser normal en una ciudad como Santa Marta«, cuenta María Rodríguez, habitante del sector de Santa Cruz.

En barrios de la periferia, las dificultades suelen intensificarse durante las temporadas secas.

«Cuando llega el verano la presión baja muchísimo. A veces el agua aparece solo unas horas y hay que aprovechar cada minuto», relata José Mendoza, residente de Juan 23.

Corpamag advierte una sequía extrema

La preocupación trasciende a las empresas prestadoras del servicio.

La Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) expidió la Resolución 1303 de 2026 para adoptar medidas extraordinarias ante la posibilidad de una sequía extrema.

Los reportes de organismos internacionales como la NOAA, la Organización Meteorológica Mundial y el Instituto Internacional de Investigación para el Clima señalan que las probabilidades de consolidación de El Niño superan el 70 % durante el segundo semestre del año.

Ante ese escenario, Corpamag ordenó priorizar el agua para consumo humano sobre cualquier otro uso productivo, industrial o recreativo.

Además, prohibió temporalmente actividades como el llenado de piscinas, el lavado de vehículos mediante flujo continuo y el riego de jardines con agua proveniente de fuentes superficiales, subterráneas o redes públicas.

«Nos enfrentamos a una crisis climática que amenaza directamente la seguridad hídrica del departamento y nuestros ecosistemas estratégicos«, advirtió Alfredo Martínez Gutiérrez, director general de Corpamag.

Las autoridades también alertan sobre un incremento del riesgo de incendios forestales y una presión creciente sobre la Sierra Nevada de Santa Marta, principal fábrica natural de agua de la región.

La respuesta de emergencia

Frente al escenario previsto, Essmar comenzó a ejecutar una serie de acciones para reforzar la oferta de agua.

La empresa adelanta la rehabilitación y puesta en funcionamiento de varios pozos profundos que aportarían más de 100 litros por segundo adicionales al sistema.

También intensificó el monitoreo de los ríos Piedra, Manzanares y Gaira, fortaleció los mantenimientos en bocatomas y plantas de tratamiento y habilitó siete puntos de cargue para carrotanques.

De manera paralela, continúa la distribución mediante tanques de 10.000 litros en sectores priorizados.
Sin embargo, expertos advierten que estas medidas ayudan a mitigar la emergencia, pero no solucionan el problema estructural de fondo.

Las desalinizadoras vuelven a reactivarse

La nueva alerta hídrica coincide con la reactivación de uno de los proyectos más esperados por los samarios: las plantas desalinizadoras.

Durante una reciente intervención pública, el presidente Gustavo Petro confirmó que el proyecto sigue en marcha y aseguró que ya existe un lote definido en el norte de la ciudad para avanzar en la construcción de la infraestructura.

Posteriormente, el Ministerio de Vivienda ratificó que existen recursos garantizados por más de 786.000 millones de pesos para desarrollar las obras.

La expectativa es enorme porque las plantas permitirían convertir agua de mar en agua potable y aportar más de 600 litros por segundo al sistema de abastecimiento.

El alcalde Carlos Pinedo que también avanza con un proyecto con recursos propios para generar más agua en Santa Marta señaló que “en conjunto con el gobierno nacional pasamos de los estudios y vamos a resolver de forma estructural el problema hídrico y de saneamiento básico”.

Para muchos habitantes, la iniciativa representa la posibilidad de romper un ciclo que se repite generación tras generación.

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Santa Marta enfrenta nuevamente una temporada crítica. La diferencia es que ahora la ciudad llega a ella con una alerta climática nacional, fuentes hídricas cada vez más presionadas y la esperanza de que las desalinizadoras, anunciadas durante años, finalmente se conviertan en una realidad.

Mientras eso ocurre, miles de familias siguen dependiendo de baldes, tanques y carrotanques para acceder al recurso más básico de todos.


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