
Cayó en muletas alias “Faraón”: parecía inofensivo, pero era uno de los cerebros criminales más temidos del Clan del Golfo en Magdalena
El presunto cabecilla de la subestructura David Mesa Peña fue capturado en Montería mientras caminaba apoyado en muletas y con una pierna lesionada. Las autoridades lo señalan de financiar el atentado donde asesinaron a tres policías en Palermo y de dirigir operaciones criminales en Magdalena, Cesar y La Guajira.
La imagen de su captura contrastaba con el prontuario que las autoridades le atribuyen.
Apoyado en unas muletas, con una pierna lesionada y desplazándose lentamente, alias “Faraón” parecía un hombre inofensivo. Lejos quedaba la imagen de un jefe criminal armado o de un cabecilla rodeado de escoltas ilegales. Sin embargo, detrás de esa apariencia tranquila, según los organismos de inteligencia, estaba uno de los hombres con mayor capacidad de mando dentro del Clan del Golfo en la región Caribe.
Así cayó Jesús Enrique Taborda Valdés, conocido con los alias de “Faraón”, “Omar” o “Luis”, señalado por la Policía Nacional como máximo cabecilla de la subestructura David Mesa Peña.
La captura ocurrió en Montería, durante un operativo que las autoridades consideran uno de los golpes más importantes recientes contra esa organización armada.
El hombre que dirigía operaciones criminales
Aunque apareció reducido físicamente por la lesión que sufría en una de sus piernas, las investigaciones sostienen que alias “Faraón” llevaba más de dos décadas moviendo piezas dentro del engranaje criminal del Clan del Golfo.
Las autoridades aseguran que acumulaba cerca de 21 años de trayectoria ilegal y que durante ese tiempo logró convertirse en un hombre clave para la expansión de la organización en Magdalena, Cesar y La Guajira.
Su función, según inteligencia policial, iba mucho más allá de un integrante armado. Lo describen como un coordinador estratégico con capacidad de mando, encargado de fortalecer corredores criminales, movilizar hombres y consolidar presencia armada en municipios como Sitionuevo, Zona Bananera, Ciénaga, Fundación y Pivijay.
Parecía vulnerable por su estado físico, pero detrás de las muletas, dicen las autoridades, seguía existiendo una estructura criminal que obedecía órdenes y mantenía control territorial en varias zonas del Caribe.
El atentado que estremeció al Magdalena
Uno de los hechos más graves que hoy le atribuyen ocurrió en el corregimiento de Palermo, corregimiento de Sitionuevo, donde tres policías fueron asesinados en un atentado que dejó miedo y tensión en el Magdalena.
Las investigaciones señalan a alias “Faraón” como uno de los presuntos responsables y financiadores de ese ataque armado que golpeó directamente a la institución policial y aumentó las alertas sobre el crecimiento del Clan del Golfo en la región.
Para las autoridades, ese atentado confirmó el nivel de influencia y poder que tenía dentro de la organización criminal.
La captura de un hombre que llevaba años moviéndose en las sombras
Durante años, alias “Faraón” apareció mencionado en informes de inteligencia relacionados con homicidios, expansión armada y control de rentas ilícitas. Su nombre circulaba en expedientes judiciales y seguimientos de las autoridades como uno de los hombres fuertes de la estructura David Mesa Peña.
Por eso, su captura representa más que la caída de un integrante armado.
Los organismos de seguridad consideran que se trata de un golpe directo contra la capacidad operativa del Clan del Golfo en varios departamentos del Caribe, especialmente por el papel estratégico que presuntamente desempeñaba dentro de la organización.
La imagen que dejó su caída
La escena de su captura terminó llamando la atención por el contraste que generó.
Un hombre caminando en muletas, con dificultades físicas visibles, terminó siendo señalado como uno de los presuntos cerebros criminales más peligrosos del Clan del Golfo en esta zona del país.
Mientras avanzan los procesos judiciales y las investigaciones sobre otros hechos violentos que podrían estar relacionados con alias “Faraón”, en el Magdalena la noticia de su caída empezó a sentirse como un alivio para comunidades golpeadas durante años por la violencia y el miedo.
Porque detrás de la imagen de aparente fragilidad, las autoridades aseguran que se escondía un hombre que durante más de veinte años ayudó a sostener una de las estructuras criminales más violentas del Caribe colombiano.
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