Alcaldía logra acercamientos entre comunidades y fuerza pública: relevarán a policías tras muerte de conductor turístico


La Alcaldía de Santa Marta logró mediar entre las comunidades de Guachaca y la fuerza pública tras días de tensión por la muerte del conductor turístico Mario Alberto Arévalo Pedraza. Entre los 23 acuerdos firmados, uno de los más contundentes fue el relevo inmediato del contingente policial involucrado en el operativo que terminó con la vida del trabajador.

La Troncal del Caribe dejó de ser solamente una carretera bloqueada por la rabia. Durante días fue el reflejo de una ruptura profunda entre campesinos, conductores turísticos y una fuerza pública a la que muchos habitantes dejaron de ver como protección y empezaron a señalar como amenaza.

Todo explotó tras la muerte de Mario Alberto Arévalo Pedraza.

El conductor turístico falleció luego de resultar gravemente herido durante un operativo policial realizado el pasado primero de mayo en el sector de Aguas Frías – Cañaveral, en inmediaciones de la entrada al Parque Tayrona. Su muerte desató protestas, cierres viales y un ambiente de tensión que volvió a poner sobre la mesa el deterioro de la relación entre las comunidades rurales de la Troncal y las autoridades.

Pero esta vez hubo una mesa de diálogo que logró sentar frente a frente a las comunidades y a las instituciones.

El acuerdo que bajó la tensión

Uno de los compromisos fue el relevo del personal policial involucrado en el procedimiento donde Mario Arévalo terminó herido de muerte.

Ese punto se convirtió en una exigencia central de las comunidades y terminó incluido dentro de los 23 acuerdos construidos durante la mesa interinstitucional liderada por la Alcaldía Distrital de Santa Marta.

La decisión fue interpretada por muchos habitantes como una primera señal de reconocimiento frente a la gravedad de lo ocurrido.

Porque en la Troncal el dolor seguía vivo.

Las comunidades sentían que la muerte de Mario Arévalo había profundizado una desconfianza que llevaba tiempo creciendo. Muchos campesinos y trabajadores turísticos insistían en que los operativos de control terminaron convirtiéndose en escenarios permanentes de tensión y miedo.

Reconstruir una confianza rota

La reunión fue convocada de manera urgente por orientación del alcalde Carlos Pinedo Cuello y reunió a líderes comunales, Policía Metropolitana, Fiscalía, Procuraduría, Defensoría del Pueblo, Personería, Gobernación del Magdalena y representantes de la MAPP-OEA.

El mensaje central fue evitar que la crisis escalara aún más y generar garantías para que comunidad vuelva a trabajar de la mano con su fuerza pública.

Por eso uno de los ejes más importantes de los acuerdos fue precisamente la reconstrucción de la confianza entre la fuerza pública y las comunidades de la Troncal del Caribe.

La administración distrital insistió en que la presencia institucional en la zona debe servir para garantizar seguridad y control territorial, pero sin generar persecución ni confrontación contra los campesinos y habitantes rurales.

“Cuando hay un divorcio entre instituciones y comunidades, lo que vienen son confusiones y eventos adversos como estos que hoy lamenta la Troncal del Caribe”, expresó la alta consejera para la Paz, Jennifer Del Toro.

Investigación y garantías

Dentro de los acuerdos también se estableció que la Fiscalía recibirá videos, fotografías y demás pruebas entregadas por líderes comunitarios para avanzar en el esclarecimiento de los hechos.

Además, el dictamen de Medicina Legal será incorporado a las investigaciones penales y disciplinarias abiertas tras la muerte de Mario Arévalo.

Otro de los compromisos fue el ingreso inmediato del equipo social de la Policía para intentar restablecer el diálogo con las comunidades golpeadas por la crisis.

La idea es bajar la tensión que durante días mantuvo paralizada la movilidad y aumentó el temor en una zona donde históricamente han existido conflictos relacionados con presencia armada, control territorial y reclamos de los habitantes rurales.

Una carretera marcada por el duelo

La protesta terminó, los bloqueos fueron levantados y los acuerdos quedaron firmados. Pero en Guachaca todavía hay duelo.

Mario Alberto Arévalo no era solamente un conductor turístico. Era un hombre conocido en la zona, parte del movimiento diario de viajeros, campesinos y trabajadores que viven alrededor del Parque Tayrona.

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Su muerte dejó heridas abiertas. Y aunque las comunidades aceptaron volver al diálogo, también dejaron claro que esperan resultados reales, transparencia en las investigaciones y garantías de que un episodio como este no vuelva a repetirse en la Troncal del Caribe.


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