El día podría durar 25 horas: La NASA confirma que la tierra se desacelera y cada día dura más


La NASA confirmó que la rotación del planeta está cambiando y, aunque la variación es de apenas milisegundos, ya impacta sistemas de alta precisión como satélites, GPS e infraestructura digital.

La Tierra no gira exactamente igual que antes, y esa mínima diferencia ya está siendo registrada con rigor científico. La evidencia indica que los días, aunque imperceptiblemente, se están alargando.

Detrás de este fenómeno hay una combinación de fuerzas que operan desde hace millones de años y otras mucho más recientes. Por un lado, la interacción gravitacional con la Luna continúa actuando como un “freno natural”. Ese efecto, conocido como fricción de mareas, ha ralentizado progresivamente la rotación terrestre a lo largo del tiempo, extendiendo la duración del día milisegundos.

Sin embargo, lo que antes era un proceso estable y predecible ahora presenta alteraciones que llaman la atención de la comunidad científica. En las últimas décadas, factores asociados a la actividad humana han comenzado a modificar esa dinámica.

El cambio climático aparece como uno de los principales responsables de esta nueva variación. El aumento de las temperaturas globales ha acelerado el deshielo de glaciares y capas de hielo, trasladando enormes volúmenes de agua hacia los océanos, especialmente hacia zonas cercanas al ecuador. Este desplazamiento de masa modifica la distribución del peso del planeta, generando un efecto similar al de un patinador que abre los brazos para disminuir su velocidad de giro. La Tierra, en términos físicos, se “ensancha” ligeramente y eso reduce su velocidad de rotación.

El impacto no se siente en la vida cotidiana, pero sí en sistemas que dependen de una sincronización exacta. Tecnologías como el GPS, las telecomunicaciones y las redes digitales requieren mediciones de tiempo extremadamente precisas. Incluso variaciones de milisegundos obligan a realizar ajustes constantes para evitar errores en navegación, posicionamiento y transmisión de datos.

Las proyecciones científicas advierten que, si continúan las emisiones de gases de efecto invernadero, el impacto del cambio climático sobre la rotación terrestre podría superar, hacia finales de este siglo, a los factores naturales que históricamente han regulado este proceso.

Aun así, la idea de días de 25 horas permanece en un horizonte lejano. Para que la jornada terrestre aumente una hora completa, se necesitarían cerca de 200 millones de años. Por ahora, los cambios siguen siendo mínimos, pero medibles.

Lo que antes era una transformación lenta, casi imperceptible en escalas geológicas, hoy comienza a mostrar señales aceleradas por la intervención humana. Un ajuste silencioso. Pero con implicaciones profundas.

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La Tierra está cambiando su ritmo, y aunque el reloj apenas se mueve, la señal es clara: incluso las leyes más básicas del planeta pueden verse alteradas.


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