
Lo mataron por cobrar un dinero: joven de 17 años fue asesinado por cliente que no le quería pagar 180mil pesos
El joven fue atacado con arma de fuego cuando llegó a cobrar un dinero en una vivienda; pese a que luchó por sobrevivir durante varios días, murió en un centro asistencial. Autoridades capturaron al responsable cuando quería huir.
Solo fue a cobrar un dinero. Nada más. Terminó con un disparo en el pecho, aferrado a la vida durante días, hasta que su cuerpo no resistió.
La historia tiene nombre: Danilo Andrés Ramírez Barrios, de 17 años, quien falleció en la Clínica Murillo luego de permanecer cuatro días en estado crítico tras ser baleado el pasado 23 de abril en la carrera 29 con calle 17, barrio Rebolo, en Barranquilla. La herida fue letal. Y, cuatro días después, el desenlace, inevitable.
Todo ocurrió cuando el adolescente llegó hasta una vivienda para reclamar el pago de una deuda de 180 mil pesos a Leiner Jhoan Altamar Cabrera, de 34 años. Era su rutina. Su trabajo como cobradiario. Pero esa noche no fue igual. Leiner, quien presuntamente llevaba días negándose a pagar siguió en la negativa. La conversación se tornó tensa. Subió el tono. Pasó a los golpes. Luego, la violencia extrema. Un disparo sin aviso. Sin salida. Danilo no lo pudo esquivar.
Según el relato de su familia, la situación escaló rápidamente. Altamar Cabrera, de 34 años, habría reaccionado de forma violenta en medio de la discusión y disparó contra el joven. El disparo lo alcanzó en el pecho. Grave. Directo. Cayó mientras quienes estaban cerca reaccionaban con desesperación. Fue auxiliado y trasladado de inmediato a un centro asistencial. Allí comenzó otra lucha. Más silenciosa. Más larga.
Cuatro días. Entre la vida y la muerte.
En la Clínica Murillo, el joven permaneció bajo atención médica intensiva. Su estado era crítico desde el primer momento. Finalmente, la noche del martes, sufrió un paro cardiorrespiratorio que acabó con su vida.
Su tío, Ramón Barrios, reconstruyó lo ocurrido en medio del dolor:
“Danilo estudiaba en el SENA Diseño de Paneles Solares y en la noche trabajaba haciendo cobros, se acercó a hacer su labor en la calle 20, donde un cliente que tenía una semana que no pagaba, se fueron a las discusiones, a los golpes y fueron separados. Cuando mi sobrino se montó en la moto para irse, el pelao entró a buscar un arma y le disparó”.
Danilo no solo trabajaba. También estudiaba en el SENA, formándose en Diseño de Paneles Solares. Tenía metas. Proyectos. Además, hacía parte del semillero del Frente Rojiblanco y participaba activamente en la cumbiamba El Mambacazo, en el barrio San Roque. Era reconocido. Cercano. Parte de su comunidad.
Tras el ataque, el presunto agresor intentó huir. No lo logró. Habitantes del sector lo alcanzaron y lo redujeron a golpes. Justicia por mano propia. Minutos después, la Policía llegó al lugar y efectuó su captura, siendo trasladado al Nuevo Hospital General de Barranquilla por las lesiones sufridas.
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El caso quedó en manos de las autoridades. Avanza la investigación. Mientras tanto, en el entorno del joven, la indignación crece. Una deuda mínima. Una reacción desmedida. Un final que nadie esperaba.
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