
Lo mataron por una deuda que tendría con los ‘gota a gota’: nuevas pistas del crimen de vendedor de fritos en Santa Marta
Las investigaciones apuntan a prestamistas “gota a gota” como responsables del asesinato del vendedor de fritos en la carrera Quinta. Ofrecen $10 millones por información que permita dar con los autores.
Alberto Emilio Guerrero Pertuz, conocido como “El Pichi”, no murió por un robo ni por un problema legal. Lo mataron por una deuda que no pudo pagar. Ese es el rumbo que tomó la investigación tras las primeras horas de indagaciones por parte de las autoridades en Santa Marta.
El hombre, que durante más de 17 años vendió fritos en la carrera Quinta, cerca de la clínica El Prado, fue atacado a bala cuando apenas comenzaba su jornada. No tuvo oportunidad. Cayó en su propio lugar de trabajo, donde durante años levantó a su familia.
Una deuda que terminó en muerte
Según lo que han logrado establecer los investigadores, “El Pichi” había hecho negocios con los llamados “gota a gota”, prestamistas informales que operan con cobros diarios y altas tasas de interés.
El problema empezó cuando dejó de pagar. La deuda se le salió de las manos. Hubo advertencias, presiones y amenazas. Le dieron plazos, pero no logró responder.
Aun así, no salió del barrio ni dejó de trabajar. Siguió con su rutina, confiando en que la situación no pasaría a mayores. Se equivocó.
Las mismas fuentes indican que el crimen sería una represalia directa por ese incumplimiento. Una forma de cobro que terminó ejecutándose a tiros.
Sin antecedentes, pero marcado
Quienes lo conocían coinciden en lo mismo: no tenía problemas con la justicia. Era un trabajador de todos los días, conocido en La Esperanza por su puesto de fritos y su trato cercano con la gente.
Por eso el impacto fue mayor. Nadie lo veía metido en líos. Pero la deuda lo terminó poniendo en la mira de estructuras que no perdonan.
La escena que dejó el crimen
La mañana en que lo mataron, todo quedó a la vista. Su puesto, su rutina, su espacio de trabajo… convertido en escena de crimen. Sus familiares llegaron después, entre gritos y llanto. Los vecinos no entendían cómo alguien tan conocido terminaba así.
Recompensa y búsqueda
Por este caso, las autoridades ofrecieron una recompensa de hasta $10 millones para quien entregue información que permita identificar y capturar a los responsables.
La investigación sigue en curso, pero el mensaje ya está claro: detrás del crimen de “El Pichi” no hay misterio. Hay una deuda, amenazas cumplidas y una estructura que convierte el dinero en sentencia.
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En Santa Marta, otra vez, una historia de trabajo terminó en un ajuste de cuentas.
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