“No será por imposición”: Margarita Guerra responde a la comunidad por componente social que tendrá la doble calzada


En medio del inicio de las obras de la doble calzada Ciénaga–Barranquilla, la gobernadora Margarita Guerra salió al paso a las inquietudes de la comunidad y dejó claro que el componente social del proyecto será concertado, no impuesto.

La obra arrancó y con ella llegaron las preguntas. En el mismo punto donde ya se ven máquinas y movimiento de tierra, también aparecieron las voces de la comunidad. Reclamos, dudas, preocupación por lo que viene. No es menor: lo que se construye atraviesa territorios donde la gente vive, trabaja y ha hecho su vida.

Ahí fue donde la gobernadora tuvo que fijar postura. “El componente social de la doble calzada se concertará con la comunidad. Nunca será por imposición”, dijo mirando de frente el ambiente que se estaba formando.

No fue una declaración de oficina. Fue en medio de la obra, con la presión encima.

La línea que marca el gobierno

La mandataria fue más allá del discurso técnico del proyecto y se metió en el punto sensible: la relación con la gente.

“Los derechos de la comunidad serán respetados. Mientras yo sea gobernadora, la comunidad debe ser consultada”, insistió.

El mensaje busca frenar una preocupación que ya se venía sintiendo en los sectores impactados por la doble calzada. La gente quiere saber cómo se harán las cosas, qué pasará con sus espacios y cómo se tomarán las decisiones.

Guerra intenta dejar claro que el proyecto no avanzará desconectado del territorio.

Una obra que arranca con tensión

El inicio de la doble calzada no es silencioso. Es una obra grande, visible y con impacto directo.

Son casi 50 kilómetros de construcción que conectarán la variante de Ciénaga con el puente Pumarejo.

En papel, representa competitividad, reducción de tiempos y crecimiento económico.

Pero en la práctica, el primer problema a resolver es con la comunidad.

Por eso el énfasis de la gobernadora no está hoy en las cifras, sino en la forma en que se ejecuta.

El arranque dejó claro que el proyecto no solo se mide en kilómetros, sino en cómo se maneja el diálogo con quienes están en la zona.

Entre la obra y la gente

La discusión ya no es si se hace o no la doble calzada. Eso está en marcha.

La discusión es cómo se hace. Y en ese punto, la gobernadora marcó una línea política: el componente social será concertado.

Su mensaje busca bajar la tensión, pero también deja una responsabilidad: sostener ese diálogo en el tiempo.

Lo que viene

La maquinaria seguirá avanzando. La obra tiene cronograma y metas claras.

Pero en paralelo, la gobernación tendrá que responderle a la comunidad en cada etapa.

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Porque si algo quedó claro en este arranque es que la doble calzada no solo se construye con concreto.

También se construye con acuerdos.


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