
Iban como familia, pero llevaban 37 kilos de coca encaletados en el carro; así cayeron un adulto y una menor en Magdalena con 100 millones en droga
Un operativo policial en la vía El Banco–Tamalameque destapó un vehículo acondicionado como “caleta” para transportar base de cocaína. Un hombre fue capturado y una adolescente aprehendida. El caso pone bajo la lupa el uso de menores en estas estructuras criminales.
El vehículo no llamaba la atención. Circulaba como cualquier otro por la vía que conecta a El Banco con Tamalameque. Dentro iban un hombre de 30 años y una menor de 17. Afuera, un retén de rutina. El contraste entre la apariencia y lo que ocultaba el carro quedó al descubierto en minutos: más de 37 kilos de base de cocaína camuflados en compartimentos ocultos diseñados para evadir controles.
No era un traslado casual. Era una operación del narcotráfico pensada al detalle.
Un control que rompió la fachada
La señal de pare detuvo el recorrido. Los uniformados notaron inconsistencias desde el primer contacto. La actitud de los ocupantes, algunos detalles en el vehículo, pequeñas señales que encendieron las alertas.
La inspección pasó de lo superficial a lo minucioso. En los estribos de las puertas apareció la primera evidencia. Luego, una tras otra, comenzaron a salir botellas plásticas cargadas con base de cocaína.
Eran 23 recipientes de un litro y otros 23 de menor tamaño. En conjunto, un cargamento que alcanzaba los 37 kilogramos, avaluados en cerca de 98 millones de pesos.
El carro dejó de ser un simple automotor. Se convirtió en una pieza clave de una red de narcotráfico.
La ingeniería del ocultamiento
El método no es nuevo, pero sigue siendo efectivo. La modalidad de “caleta” implica intervenir el vehículo para esconder droga en zonas que pasan desapercibidas en revisiones rápidas.
En este caso, los estribos de las puertas fueron utilizados como compartimentos ocultos. Espacios diseñados para no levantar sospechas y permitir el transporte en medio del tráfico cotidiano.
El vehículo, avaluado en 20 millones de pesos, estaba adaptado para ese único propósito: mover droga sin ser detectado.
La cantidad incautada y la forma en que fue distribuida indican una logística organizada, lejos de improvisaciones.
La menor en la ruta
El hallazgo tiene un elemento que inquieta aún más: la presencia de una adolescente de 17 años en el vehículo.
Las autoridades investigan su vínculo con el conductor y el papel que desempeñaba en el traslado del estupefaciente. Su presencia plantea una línea crítica dentro de la investigación: el posible uso de menores como parte de las estructuras criminales para reducir sospechas.
No se trata solo de un caso de tráfico de droga. Es también un reflejo de cómo estas redes delictivas se adaptan y buscan camuflarse en escenarios cotidianos.
De la carretera a la Fiscalía
El procedimiento terminó con la captura del hombre y la aprehensión de la menor. Ambos fueron puestos a disposición de la Fiscalía por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
El vehículo quedó incautado como elemento material probatorio.
El coronel Alexander Martín Eljadue, comandante del Departamento de Policía Magdalena, señaló que este resultado hace parte de una ofensiva contra el narcotráfico en los ejes viales del departamento, con controles que buscan interceptar estas rutas antes de que la droga llegue a su destino.
Una ruta que sigue activa
El caso deja al descubierto algo más que un cargamento. Revela una ruta activa, un método vigente y una red criminal que sigue moviéndose en medio de la normalidad de las carreteras.
Lea aquí: Tres muertos tras ataque con arma blanca en rodaje de la serie ‘Sin senos sí hay paraíso’
Un carro particular, dos ocupantes y una carga millonaria de droga atravesaban el sur del Magdalena sin levantar sospechas. Esta vez, el control fue suficiente para detenerlos.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
