
Tres minutos de viento causaron destrozos en Chibolo: 389 casas dañadas y decenas de familias quedaron sin techo
Un vendaval golpeó con fuerza al municipio de Chibolo, Magdalena, dejando destrucción en seis barrios, cientos de viviendas afectadas y una comunidad que hoy enfrenta la intemperie mientras espera ayuda urgente.
El viento entró sin aviso y en apenas tres minutos lo cambió todo. Techos arrancados, paredes vencidas y familias corriendo sin poder salvar nada. Cuando pasó, Chibolo ya estaba destruido.
El vendaval que azotó al municipio el pasado viernes dejó un saldo preliminar de 389 viviendas afectadas. La fuerza del fenómeno se concentró con mayor intensidad en el barrio 23 de Abril, donde el 70 % de las casas terminó destechado.
Seis barrios reportaron daños estructurales. En al menos 60 viviendas, los techos desaparecieron por completo. Lo que quedó fueron estructuras abiertas, expuestas al sol y a la lluvia.
Casas abiertas, vidas a la intemperie
La emergencia no solo destruyó viviendas. También acabó con lo poco que muchas familias tenían dentro. La lluvia que siguió al vendaval terminó de arrasar con electrodomésticos, colchones y muebles.
Árboles caídos y muros colapsados completaron el panorama. Entre los damnificados hay niños y adultos mayores que hoy permanecen a la intemperie, sin un lugar seguro para pasar la noche.
Además, las autoridades confirmaron que varias personas resultaron heridas durante el evento.
Un censo en medio del desastre
Desde la mañana siguiente, funcionarios de la Alcaldía iniciaron un recorrido casa por casa para dimensionar la magnitud de la tragedia. El censo sigue en marcha, mientras la cifra de afectados continúa en aumento.
El diagnóstico es claro: el municipio enfrenta una emergencia humanitaria que supera la capacidad de respuesta inmediata.
La urgencia: comida, agua y techo
La comunidad, junto a líderes locales, lanzó un llamado directo: necesitan ayuda ya. Alimentos, agua potable, colchonetas y, sobre todo, láminas de zinc y materiales de construcción son prioritarios.
Sin techos, cada nube se convierte en amenaza.
Esperando que la ayuda llegue a tiempo
La Alcaldía adelanta gestiones con el gobierno departamental para acelerar la entrega de ayudas. Sin embargo, la incertidumbre crece entre los habitantes.
Muchas familias no tienen dónde dormir. Otras se aferran a lo poco que quedó en pie. Todas coinciden en algo: si vuelve a llover, la tragedia será mayor.
Chibolo intenta levantarse, pero lo hace con el cielo abierto encima.
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