
Bebé murió esperando una firma: 50 días en UCI y una autorización que llegó demasiado tarde pese a protestas de su madre
La criatura luchó por sobrevivir con una grave afección cardíaca mientras su madre protestaba, se encadenaba y bloqueaba vías para exigir un traslado urgente. La autorización se demoró. Cuando llegó, ya era tarde.
Isaías David Rojas no murió solo por su enfermedad. Murió esperando. Durante casi 50 días su vida dependió de una decisión administrativa que nunca llegó a tiempo. Mientras su corazón fallaba, los trámites avanzaban lento. Cuando finalmente autorizaron su traslado a Cartagena, ya no había nada que hacer.
Una vida sostenida a la espera
Desde su nacimiento, Isaías enfrentó una batalla desigual. Llegó al mundo con graves problemas cardíacos que obligaron a ingresarlo de inmediato en una unidad de cuidados intensivos.
Su estado era crítico. Cada hora contaba. Cada día sin intervención aumentaba el riesgo.
Los médicos fueron claros: necesitaba ser trasladado a un centro de mayor complejidad para una cirugía urgente. Sin ese procedimiento, sus probabilidades eran mínimas.
El trámite que detuvo el tiempo
La remisión dependía de una autorización de la Nueva EPS. Esa respuesta nunca fue inmediata.
Pasaron los días. Luego semanas.
La familia insistía, preguntaba, exigía. La respuesta seguía siendo la misma: esperar. Mientras tanto, el estado del bebé se deterioraba en silencio dentro de una UCI.
Una madre contra el sistema
Desesperada, Keila Vargas decidió salir a la calle.
Se encadenó. Protestó. Bloqueó la vía principal de Bosconia con ayuda de vecinos.
Su reclamo era uno solo: salvar la vida de su hijo.
La presión social logró lo que los trámites no habían hecho en semanas. La autorización finalmente llegó. Se ordenó el traslado en una ambulancia medicalizada hacia Cartagena.
El tiempo que ya no alcanzaba
Cuando Isaías llegó al hospital en Cartagena, su corazón estaba al límite.
Los médicos intentaron estabilizarlo. Cada maniobra fue una carrera contra el tiempo que ya se había perdido.
La cirugía nunca se realizó.
En la mañana del domingo, Isaías David murió.
No alcanzó a recibir el procedimiento que necesitaba. No tuvo la oportunidad que su madre peleó hasta el final.
Su caso dejó una pregunta abierta que golpea con fuerza: cuánto vale una vida cuando depende de un trámite.
Dolor e indignación en una comunidad
La muerte del bebé sacudió a Bosconia.
Vecinos, líderes y ciudadanos expresaron rabia y tristeza. En redes sociales, el mensaje se repitió: un niño luchó por vivir, una madre lo dio todo, pero el sistema no respondió a tiempo.
La Alcaldía lamentó lo ocurrido y pidió revisar los tiempos de respuesta en casos críticos para evitar nuevas tragedias.
Hasta ahora, la Nueva EPS no ha dado explicaciones sobre la demora.
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Mientras tanto, una familia llora y una historia queda marcada como otra vida que se perdió en medio de la burocracia.
Isaías no murió de un día para otro. Murió esperando.
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