Cinco vidas se apagaron en segundos: la familia que salió a reencontrarse y terminó calcinada en un peaje de Cundinamarca


Se conocen las identidades y los últimos movimientos de la familia que murió cuando una tractomula sin frenos los embistió en el peaje Casablanca, en la vía Zipaquirá–Ubaté. El impacto fue tan violento que los cuerpos quedaron incinerados dentro del vehículo.

Salieron a las 4:05 de la madrugada con un plan sencillo: llegar, abrazarse y compartir en familia. Nunca llegaron. Cinco personas murieron calcinadas dentro de un carro particular tras ser embestidas por una tractomula que perdió los frenos en el peaje Casablanca, en Cogua, Cundinamarca. El viaje terminó en una explosión que no dio margen de reacción.

Las víctimas ya fueron identificadas.

Fredy León Niño conducía el Renault Logan vinotinto en el que viajaban. A su lado iba su pareja, Luz Amanda Pereira Garcés. En la parte trasera se encontraban Rosalba Ríos, Adelaida Pereira Garcés y el joven Juan Pablo León Pereira.

Los acompañaban también sus dos perros, que murieron en el mismo impacto.

Todos salieron desde el barrio Quiroga, en el sur de Bogotá, con destino al corregimiento de Vado Real, en Suaita. Iban a encontrarse con un familiar cercano. Era un viaje esperado.

La ruta no era nueva para el conductor. Fredy León Niño conocía el trayecto. Ya habían pasado el peaje de Los Andes y avanzaban hacia el puente de La Caro para tomar la vía hacia Zipaquirá–Ubaté.

Habían recorrido cerca de 70 kilómetros sin contratiempos. El ambiente era tranquilo. Conversaban, descansaban, compartían el camino.

Todo cambió en cuestión de segundos al llegar a la caseta del peaje Casablanca.

El choque que los consumió en llamas

Mientras el vehículo se acercaba a pagar el peaje, una tractomula cargada con leche descendía desde Tausa. El conductor perdió el control por una falla en los frenos y terminó embistiendo de frente al automóvil familiar.
El impacto fue directo. La colisión provocó una explosión inmediata.

El carro quedó envuelto en fuego. Ninguno de los ocupantes tuvo oportunidad de salir.

“Los cinco tripulantes venían en el mismo vehículo y perdieron la vida de manera instantánea”, confirmó el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, tras la inspección de las autoridades.

Un viaje que tenía otro destino

El plan incluía una parada en Chiquinquirá. Querían rendir homenaje a la Virgen del Rosario, desayunar y luego continuar hasta Suaita.

Allí los esperaban. Nunca llegaron.

La noticia cayó como un golpe seco en ese municipio. Una familia completa que estaba en camino quedó reducida a cenizas en un peaje.

Cuerpos irreconocibles y duelo abierto

La magnitud del incendio dejó los cuerpos completamente incinerados. Medicina Legal en Bogotá asumió el proceso de identificación a través de odontología forense antes de la entrega a sus familiares.

Desde la Alcaldía de Suaita expresaron su solidaridad y enviaron un mensaje directo a los allegados: el dolor es colectivo, la pérdida es irreparable.

Cinco vidas se apagaron en un trayecto cotidiano. Una familia que salió unida terminó destruida en segundos por un vehículo fuera de control.

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No hubo despedidas. No hubo tiempo.

Solo un carro detenido en un peaje, un camión sin frenos y una explosión que lo arrasó todo.


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