
Se creía intocable: alias ‘Pabel’, el hombre de los anillos de oro y surtidor de droga, fue ejecutado a tiros
Posaba con múltiples anillos en cada dedo y se mostraba como dueño del negocio del microtráfico. En poco tiempo ganó poder, reconocimiento y enemigos. Su exceso de confianza lo dejó expuesto y terminó muerto en plena vía pública.
Alias ‘Pabel’ construyó rápidamente una imagen de dominio que terminó siendo su mayor error.
En redes sociales aparecía cargado de oro, con anillos en cada dedo, proyectando riqueza y control. Se mostraba seguro, desafiante, convencido de que tenía el negocio bajo sus manos. Decía surtir a los pequeños jíbaros y moverse como el amo del microtráfico en su zona.
Ese crecimiento rápido le dio visibilidad. También lo puso en la mira.
En ese mundo, el reconocimiento es una señal. Y muchas veces, una sentencia.
Una ejecución sin margen de escape
La seguridad que exhibía se rompió en segundos. Alias ‘Pabel’ fue asesinado en el barrio El Progreso, cerca del estadio Inmaculada Concepción, en San Juan Nepomuceno, Bolívar. Hombres armados lo interceptaron y le dispararon en repetidas ocasiones antes de huir.
Testigos relatan que todo ocurrió en un punto transitado, donde varias personas quedaron expuestas al tiroteo. La escena fue rápida, violenta y precisa, como una ejecución planeada.
El negocio que se disputa con sangre
Detrás del crimen aparece una hipótesis que se repite en estos casos: la guerra por el control del microtráfico.
Según versiones que circulan en la zona, alias ‘Pabel’ estaría involucrado en la distribución de estupefacientes y en medio de tensiones por territorio con estructuras criminales, entre ellas el ‘Clan del Golfo’.
En ese escenario, el crecimiento de un actor independiente incomoda. El dinero que mueve el negocio atrae disputas y elimina a quien estorba.
Su protagonismo, el mismo que exhibía con orgullo, habría sido el detonante.
El precio de creerse dueño
Alias ‘Pabel’ pasó de mostrarse como intocable a convertirse en objetivo.
El mismo exceso de confianza que lo hizo visible terminó dejándolo expuesto. En un entorno donde el poder se disputa a bala, mostrarse demasiado es abrir la puerta al ataque.
Las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer los móviles y dar con los responsables. Por ahora, ninguna hipótesis ha sido confirmada oficialmente.
Pero en la calle la conclusión ya está instalada: en el negocio del microtráfico, la ostentación se paga.
Y a ‘Pabel’, le costó la vida.
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