Los ocho rostros de las víctimas de marzo: asesinados y sin un solo capturado


Ocho personas fueron asesinadas en distintos hechos de violencia durante marzo en Santa Marta. La mayoría de los casos están relacionados con sicariato y posibles ajustes de cuentas. No hay capturados y las familias siguen esperando justicia.

Ocho personas murieron en marzo y nadie responde por ellas. Los sicarios dispararon, huyeron y desaparecieron sin dejar rastro. Las autoridades siguen investigando, pero las capturas siguen en cero mientras las familias entierran a sus muertos y reclaman respuestas que no llegan.

Un mes marcado por disparos y silencio

La violencia se distribuyó en distintos puntos de la ciudad, pero el patrón se repite: ataques rápidos, dirigidos y sin responsables identificados.

De acuerdo con el reporte oficial, cinco de los ocho asesinatos fueron ejecuciones directas de sicarios. Otros dos ocurrieron en medio de una riña y uno más se registró dentro de un centro de detención. La hipótesis que más pesa es la de ajustes de cuentas.

El resultado es el mismo en todos los casos: víctimas en el suelo, familiares en duelo y expedientes abiertos sin avances concretos.

La primera sangre: una discusión que terminó en muerte

El mes arrancó con un episodio que dejó dos víctimas. En el barrio Tayrona, lo que comenzó como una discusión en un billar terminó en un enfrentamiento armado.

Darwin Gómez Madrid y Rafael Juvinao pasaron de los insultos a los disparos en cuestión de minutos. El cruce de fuego ocurrió en medio de otras personas y dejó además a una mujer herida.

Ambos hombres murieron poco después. La Policía catalogó el caso como una riña por intolerancia, pero el resultado fue el mismo que en los otros hechos del mes: muerte sin retorno.

Violencia dentro de un centro de detención

El 17 de marzo, la violencia llegó al Centro Transitorio La Norte. Allí, en medio de un motín protagonizado por internos, Keiner Stiven Almanzo Pájaro recibió un disparo en el pecho.

Murió dentro del lugar donde debía estar bajo custodia del Estado.

Las autoridades confirmaron que el hombre estaba siendo investigado por el asesinato de un empresario ocurrido meses atrás. Su muerte marcó un punto de quiebre, porque después de ese hecho comenzaron a registrarse nuevos ataques de sicarios en la ciudad.

Ajustes de cuentas que persiguen familias

El 18 de marzo, en el barrio Alfonso López, fue asesinada Ana Yolima Sossa. Los investigadores manejan la hipótesis de un ajuste de cuentas que golpea a una misma familia.

Su esposo había sido asesinado bajo circunstancias similares en 2024.

Un día después, el 19 de marzo, la violencia se trasladó al barrio San Pablo. Allí fue asesinado Darwin Álvarez Iriarte, quien había llegado recientemente desde Cali, presuntamente huyendo de amenazas.
El desplazamiento no le alcanzó para salvar la vida.

El cierre: disparos en lugares públicos

El final del mes mantuvo el mismo ritmo de violencia.

El 23 de marzo, Carlos Andrés de Armas fue asesinado mientras tomaba cervezas en un establecimiento del barrio Alfonso López. El ataque ocurrió en un espacio público, frente a testigos, sin que el agresor fuera detenido.

Un día después, el 24 de marzo, el sicariato llegó hasta Playa Salguero. Cerca de la desembocadura del río Gaira, dos jóvenes fueron atacados a tiros.

Las víctimas fueron Andrés Camilo Agudelo y Ovier Olivera Lora. Ambos murieron en el lugar.

Cero capturas, ocho familias en duelo

El balance es contundente: ocho muertos en un mes y ninguna persona capturada.

Las investigaciones siguen abiertas, pero los resultados siguen siendo insuficientes frente a la dimensión de los hechos. Cada caso avanza por separado, sin que hasta ahora exista una respuesta clara que frene la cadena de violencia.

Mientras tanto, el sicariato sigue operando con precisión, rapidez y ventaja.

Lea aquí: Nuevo golpe a la organización de Nain: cayó ‘Alambrito’, otro de sus hombres de confianza que conformaban su esquema de seguridad

Y en Santa Marta, marzo se cierra con una cifra que pesa más por lo que significa que por lo que dice: ocho vidas menos y ninguna explicación.


¿Quieres pautar

con nosotros?