“El miedo no va a silenciar mi voz”: diputada se refirió a nuevo atentado y exige investigación y mayor protección


La diputada reapareció con un mensaje tras sobrevivir a un nuevo ataque armado en la Troncal del Caribe. La gobernadora Margarita Guerra rechazó el hecho y ordenó acelerar las investigaciones.

Rosita Jiménez horas después de sobrevivir a un atentado en la Troncal del Caribe, decidió pronunciarse a través de un comunicado donde dejó claro que pese a los disparos, no piensa retroceder.

“Están buscando callar a quienes denunciamos… pero lo digo con absoluta claridad: no me van a callar”, escribió.

El ataque ocurrió la noche del 31 de marzo, en el sector de Alcatraces, mientras se desplazaba desde Ciénaga hacia Santa Marta. Hombres en motocicleta interceptaron su vehículo y dispararon al menos cinco veces. Las balas quedaron incrustadas en el vidrio blindado de la camioneta asignada por la Unidad Nacional de Protección.

Jiménez salió ilesa. Pero el mensaje, según ella, fue claro.

Un mensaje que denuncia

En su pronunciamiento, la diputada fue más allá de relatar lo ocurrido. Habló de una persecución sostenida.

Asegura que el atentado no es un hecho aislado, sino la continuidad de una cadena de amenazas que ha enfrentado durante años. Señaló que detrás de estos ataques estaría su postura crítica frente a la corrupción, el avance del microtráfico y la presencia de estructuras armadas ilegales en el Magdalena.

“Este atentado es el resultado de años de intimidaciones”, advirtió.

Su mensaje no solo fue una denuncia, también un llamado. Bajo la consigna de que “la vida es sagrada”, solicitó la intervención urgente de la Fiscalía, el Gobierno Nacional, la Unidad Nacional de Protección, la ONU y organismos de derechos humanos.

El cierre de su declaración dejó clara la posición que mantendrá: “mi voz no se apaga. Mi compromiso no se negocia”.

Respaldo institucional y orden de reacción

La gobernadora Margarita Guerra rechazó el atentado y expresó su solidaridad con la diputada, reconociendo además el contexto de riesgo que enfrentan algunos actores políticos en el departamento.

Rechazamos con total firmeza cualquier hecho de violencia que atente contra la vida, la integridad y el ejercicio democrático”, señaló.

La mandataria informó que impartió instrucciones directas a los organismos de seguridad para avanzar con celeridad en la investigación, dar con los autores materiales y establecer quiénes estarían detrás del ataque.

“Expreso toda mi solidaridad y acompañamiento personal e institucional en este difícil momento”, agregó.

El pronunciamiento también incluyó un mensaje institucional más amplio: el compromiso de la Gobernación con la defensa de la vida, la seguridad y las garantías para el ejercicio político.

Un riesgo que no desaparece

El atentado del 31 de marzo no es el primero. Tampoco parece ser el último.

Jiménez ya había sido atacada en esa misma vía en 2021. Desde entonces, las amenazas han sido constantes: mensajes intimidantes, advertencias directas y actos simbólicos de presión que han elevado el nivel de riesgo en su contra.

El esquema de seguridad que hoy la protege fue determinante para evitar una tragedia. Sin embargo, el hecho de que el ataque se repita en el mismo punto y bajo un patrón similar refuerza una preocupación mayor: la persistencia de una amenaza que no ha sido neutralizada.


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