
Puente militar entrará este martes en operación en Mendihuaca: revive el turismo en la Troncal
Tras casi dos meses de aislamiento por el colapso del puente, comerciantes, hoteleros y comunidades respiran aliviados en el inicio de la temporada turística más importante del año.
El tránsito volvió. Y con él, la esperanza. En plena antesala de la Semana Santa, uno de los corredores turísticos más importantes del Caribe colombiano recupera su flujo gracias a la instalación de un puente metálico modular en el sector de Mendihuaca. La estructura, ensamblada por Ingenieros Militares con el acompañamiento del Invías, pone fin a casi dos meses de incertidumbre, pérdidas económicas y aislamiento para miles de familias.
El colapso del puente original, el pasado 3 de febrero, provocado por la creciente del río en medio de las lluvias del frente frío, había fracturado la conexión entre Magdalena y La Guajira. Desde entonces, la Troncal del Caribe quedó parcialmente interrumpida, afectando de forma directa el turismo, el comercio y la movilidad de carga. Hoy, la historia empieza a cambiar.
“Ya no aguantábamos más”
Para quienes viven del día a día, la reapertura no es solo una obra: es un respiro urgente.
“Estamos felices. Hemos sufrido mucho este tiempo porque al no ver paso los turistas dejaron de venir. Hemos hecho todo tipo de actividades para subsistir y que no nos falte la comida en casa, pero ya no aguantábamos más”, cuenta Emiro Medina, vendedor de chorizos en la vereda Buritaca.
Durante semanas, la economía local se sostuvo como pudo. Comerciantes improvisaron puntos de venta a ambos lados del puente colapsado, en medio de una logística compleja que encarecía los productos y reducía las ventas. Muchos optaron por abandonar temporalmente sus actividades. Otros resistieron con lo mínimo.
El impacto fue masivo. La interrupción del corredor afectó a cerca de 150 mil personas que dependen directa o indirectamente del flujo constante de viajeros.
Hoteles vacíos y nóminas recortadas
El golpe al turismo fue inmediato.
En zonas como Palomino, donde la ocupación suele ser alta todo el tiempo, la imagen cambió drásticamente. Habitaciones vacías, reservas canceladas y trabajadores despedidos se convirtieron en el panorama cotidiano.
“Fueron dos meses muy fuertes para los hoteleros. La caída del puente, el cierre del Tayrona y los deslizamientos nos pusieron contra las cuerdas. Hubo noches con las habitaciones completamente desocupadas”, relata Carmelina Zárate, propietaria de un hotel en la zona.
Zárate reconoce que, aunque algunos turistas se aventuraron a llegar pese a las dificultades, la ocupación nunca alcanzó ni el 50% del promedio habitual. La crisis obligó a reducir personal y replantear costos para sobrevivir.
Ahora, con el puente en funcionamiento, el sector comienza a ver señales de recuperación.
“Ya comenzamos a ver la luz al final del túnel”, dice.
Una obra contrarreloj
La solución no fue inmediata, pero sí acelerada. El 7 de marzo, el Invías habilitó un paso provisional con terraplén y tuberías que permitió recuperar cerca del 85% del tránsito. Sin embargo, la situación seguía siendo inestable y limitada al no ser posible el paso de todo tipo de vehículos.
El 10 de marzo se inició la demolición de la estructura colapsada, paso clave para dar inicio al montaje del puente modular. Desde entonces, el trabajo fue continuo.
“Nos pusimos al frente de la demolición de la estructura afectada. Ese paso técnico fue la base para que los Ingenieros Militares iniciaran el montaje de la solución modular”, explicó la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra.
La operación incluyó el traslado de maquinaria pesada y piezas especiales, en una intervención articulada entre el Invías, el Ejército Nacional, la UNGRD y la Gobernación.
El resultado: una estructura con capacidad para 52 toneladas, apta para garantizar el tránsito de vehículos de carga y pasajeros en una temporada clave.
“Fue una obra contrarreloj que hoy entregamos con mucha satisfacción a la comunidad”, agregó la mandataria.
El turismo vuelve y ahora lo impulsarán
La reapertura del paso llega en un momento crítico: la Semana Santa.

Este periodo representa uno de los picos más altos de visitantes para el corredor que conecta destinos como el Parque Tayrona, Buritaca, Palomino y La Guajira. La movilidad fluida era, para muchos, la diferencia entre salvar o perder la temporada.

Desde el Gobierno Nacional, el Invías destacó el cumplimiento del compromiso con las comunidades.
“Le cumplimos a la región Caribe. Logramos la reconexión total en Mendihuaca gracias al trabajo articulado con el Ejército, la UNGRD y la Gobernación del Magdalena”, señaló la entidad.
Pero el reto ahora es recuperar lo perdido. Por eso, desde la Gobernación del Magdalena se anunció que se impulsará una estrategia de promoción turística enfocada en los destinos de esta zona del departamento, con el objetivo de atraer nuevamente a los visitantes que se alejaron durante la emergencia.
La apuesta es reactivar con fuerza la economía local, reposicionar el corredor turístico y devolverle dinamismo a una región que depende del flujo constante de viajeros.

Una solución temporal
Aunque la estructura actual devuelve la movilidad, su carácter es provisional. El reto a mediano plazo será garantizar los recursos para la construcción de un nuevo puente definitivo, de mayor capacidad y resistencia, que evite que una emergencia similar vuelva a paralizar la región.
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Por ahora, lo urgente está resuelto. El tráfico fluye, los turistas regresarán y los negocios reabren con la expectativa de recuperar lo perdido. En Mendihuaca, después de semanas de incertidumbre, el sonido de los vehículos vuelve a ser sinónimo de vida… y ahora también de una nueva oportunidad.
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