Alcaldía responde a gobernadora: megacolegio de Taganga no se demolería para construir una desalinizadora


Ingeniero de Infraestructura del Distrito reveló fisuras en columnas, vigas desviadas y acero expuesto en la obra. Señala que las fallas se originaron por posibles malas prácticas constructivas. Sobre la propuesta de la Gobernación de asumir el proyecto, la decisión está en manos del alcalde y del área jurídica.

Las declaraciones de la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, sobre el futuro del megacolegio de Taganga ya tienen una respuesta de la Alcaldía de Santa Marta al menos sobre lo dicho frente a las justificaciones para demoler esta obra que se encuentra inconclusa.

En entrevista con Entérate en Línea, el ingeniero Edgar Peraza, de la Gerencia de Infraestructura del Distrito, aseguró que no es cierto que el colegio vaya a demolerse para construir una planta desalinizadora, como afirmó la mandataria departamental.

Según el funcionario, la posible demolición de la obra —si llegara a determinarse— tendría razones estrictamente técnicas relacionadas con el estado de la infraestructura, y no con la instalación de la planta de agua.

La desalinizadora no sería la causa

Peraza explicó que el terreno donde se levanta el megacolegio sí aparece dentro de los lotes que se están evaluando para la instalación de la planta desalinizadora que proyecta el Gobierno Nacional para Taganga.

Sin embargo, aclaró que se trata solo de una parte del lote que no tiene ninguna construcción.

“Hay un sector del terreno donde no hay infraestructura que podría evaluarse para instalar la planta. Pero eso no significa que el colegio vaya a ser demolido para ese fin. Eso es falso”, afirmó.

Incluso señaló que, en caso de que el Gobierno Nacional escogiera ese terreno para el proyecto hídrico, no interferiría con la infraestructura educativa ni con el urbanismo del plantel.

La decisión final sobre el lugar de la planta desalinizadora dependerá del Ministerio de Vivienda, que analiza varios terrenos en Taganga.

Las fallas que preocupan a los ingenieros

El verdadero problema del megacolegio, según explicó el ingeniero, está en las condiciones en que quedó la obra tras su construcción parcial.

Cuando la actual administración asumió el gobierno el 1 de enero de 2024, el alcalde Carlos Pinedo Cuello ordenó revisar el proyecto antes de avanzar en nuevas contrataciones para terminar la institución educativa.

Durante esa revisión técnica se detectaron problemas que encendieron las alarmas.

“Encontramos que las cantidades de obra que se pretendían contratar no correspondían con lo que realmente se debía ejecutar”, explicó Peraza.

Pero lo más delicado apareció al inspeccionar la estructura.

Fisuras, hormigueros y columnas con problemas

Los ingenieros hallaron evidencias de posibles fallas constructivas en diferentes elementos de la edificación.

Entre los problemas detectados se encuentran:

  • fisuras en columnas, vigas y losas
  • hormigueros en el concreto
  • acero de refuerzo expuesto
  • elementos estructurales desviados de sus ejes

Además, al revisar el expediente del proyecto encontraron varias comunicaciones de la interventoría que advertían problemas durante la fase de construcción.

En esos documentos, según el gobierno actual, se mencionaban deficiencias en la calidad de los procesos constructivos y riesgos en la resistencia del concreto utilizado en la obra.

Dudas sobre el cumplimiento de normas sismo resistentes

Otro de los aspectos que preocupa a los técnicos es que la estructura podría no cumplir plenamente con la norma colombiana de construcción sismo resistente.

Según Peraza, la interventoría había solicitado que un ingeniero calculista certificara si la infraestructura cumplía con los requisitos técnicos exigidos por la ley.

También se advirtió que la cubierta instalada no correspondía a las especificaciones del proyecto, y que debía desmontarse.

Sin embargo, esas observaciones no fueron atendidas en su momento.

El estudio que definirá el futuro del colegio

Ante este panorama, la Alcaldía considera necesario realizar un estudio patológico estructural mucho más profundo.

Ese análisis permitirá establecer con precisión: el nivel de daño de la estructura; qué porcentaje del edificio podría recuperarse; si es posible reforzar la infraestructura o si será necesario demolerla y construir nuevamente.

“Sabemos que hay daño. Lo que falta es determinar en qué porcentaje está ese daño”, explicó el ingeniero.

Una obra millonaria que quedó inconclusa

El megacolegio de Taganga fue un proyecto de más de 12 mil millones de pesos que terminó inconcluso.

Cuando el contrato fue liquidado en la administración anterior, la obra registraba un avance físico cercano al 68 o 69 por ciento, de acuerdo a lo que dice encontró la alcaldía de Carlos Pinedo.

Sin embargo, financieramente el contratista ya había recibido alrededor del 72 por ciento del valor total del proyecto.

La propuesta de la Gobernación

En medio del debate, la gobernadora Margarita Guerra planteó públicamente que la Gobernación del Magdalena podría recibir el proyecto para terminar el megacolegio.

Según ha manifestado, su administración estaría dispuesta incluso a entregar o adquirir otro terreno para la planta desalinizadora, con el fin de que la obra educativa pueda culminarse.

Sin embargo, desde la Alcaldía aclararon que esa posibilidad todavía no ha sido definida.

La decisión está en manos del alcalde

El ingeniero Peraza señaló que el equipo técnico entregará los estudios e informes correspondientes, pero la decisión final sobre el futuro del proyecto no depende de los ingenieros.

“La parte técnica entrega el insumo. La decisión la toman el alcalde Carlos Pinedo y el gerente de infraestructura”, explicó.

En cuanto a la propuesta de la Gobernación de asumir el proyecto, el funcionario indicó que ese tema deberá analizarlo la oficina jurídica del Distrito con el alcalde Carlos Pinedo.

Taganga sigue esperando

Mientras las autoridades evalúan escenarios técnicos y jurídicos, el megacolegio inconcluso continúa en pie en Taganga.

Una estructura de concreto que debía convertirse en una solución educativa para la zona, pero que hoy representa una obra detenida y rodeada de interrogantes.

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Y en el corregimiento la pregunta sigue siendo la misma: si el proyecto terminará convertido en un colegio para sus niños… o en otro capítulo de obras inconclusas.


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