Sigue bajando el sicariato en Santa Marta: menos muertos en enero y febrero, pero ningún asesino ha sido capturado


Aunque las cifras oficiales hablan de una reducción histórica del sicariato, la realidad es otra: los asesinatos continúan y la impunidad sigue intacta en cada escena de crimen.

Santa Marta registra menos asesinatos, pero más preguntas sin respuesta. En los primeros dos meses del año, 12 personas fueron asesinadas y ninguna muerte tiene responsables capturados. La estadística muestra una caída en los homicidios; la calle, en cambio, sigue respirando miedo.

Enero cerró con ocho homicidios —seis hombres y dos mujeres— y febrero sumó cuatro más, tres hombres y una mujer. Para las autoridades, los números representan una reducción significativa del sicariato: un 50 % menos frente a enero y cerca del 60 % menos comparado con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, detrás de la cifra positiva se esconde un dato inquietante: todos los crímenes permanecen en la impunidad.

El doble crimen que activó el gatillo Febrero comenzó con un hecho que estremeció a la ciudad. El viernes 6, una pareja que se movilizaba en motocicleta fue interceptada por hombres armados. Los retuvieron, los obligaron a subir a un vehículo y desaparecieron.

Horas después, los cuerpos aparecieron abandonados en distintos puntos de Santa Marta.

Miguel Torres, conocido como ‘Caracas’, fue hallado en la vía hacia el Sena Agropecuario de Gaira. El cadáver de Carla Guzmán fue arrojado en una zona enmontada de Don Jaca. El mensaje fue claro: el sicariato seguía activo.

Tras ese crimen doble, la ciudad vivió 19 días sin asesinatos bajo esta modalidad. Una calma breve, frágil y engañosa.

Las balas volvieron

El 25 de febrero el silencio terminó. Sicarios asesinaron al joven prestamista Brayan Monsalve Rodríguez en la Vuelta del Cauca, en Gaira.

Un día después, el sonido de los disparos volvió a romper la rutina samaria. En el sector de La Concepción III, Sterlin Manuel Sánchez descendía de un vehículo cuando un pistolero lo interceptó y le disparó hasta matarlo.

Dos días consecutivos de sangre confirmaron que la reducción no significa el fin del problema.

Enero: menos casos, misma violencia

El primer mes del año dejó ocho homicidios marcados por ejecuciones rápidas y escenas violentas.

El 5 de enero fue asesinado Jaderson Torres en el barrio Tayrona. Tres días después cayó Luis Cabrera, conocido como ‘Teresita’, en Luis R. Calvo.

El 16 de enero apareció el cuerpo de Jesús Antonio Arboleda Castañeda en Playaca, Taganga. Tenía signos de tortura y múltiples impactos de bala, un crimen que encendió las alarmas por su brutalidad.

Cinco días más tarde fue asesinada la ciudadana extranjera Daylin Reyes Hernández en Nueva Galicia, convirtiéndose en la primera mujer víctima del sicariato ese mes.

El 24 de enero, Jeison Daniel Salas Narváez fue asesinado en Don Jaca tras bajarse de una camioneta en la que había subido minutos antes.

Cuando parecía que enero cerraría con cifras bajas, llegó un fin de semana sangriento: Andrés Bolaños fue asesinado en El Cisne y horas después una pareja, identificada como Diego Ochoa y Verónica, fue ejecutada en Gaira.

Menos homicidios, más impunidad

Aunque algunas víctimas tenían anotaciones judiciales, las autoridades aún no entregan resultados claros sobre los móviles ni avances investigativos. No hay capturas, no hay responsables y tampoco explicaciones concluyentes.

Líderes sociales reconocen la reducción en los asesinatos, pero advierten que la sensación de inseguridad permanece intacta. Para las familias de las víctimas, las estadísticas no alivian el dolor ni reemplazan la justicia.

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En Santa Marta hoy los homicidios bajan en los informes oficiales, pero la violencia sigue viva y los asesinos continúan libres.


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