
“Haz lo que quieras, no le voy a pagar”: conductor de buseta golpeó carro de una mujer y huyó en plena guerra del centavo
El hecho ocurrió en el semáforo de la Avenida del Río cerca al Minuto de Dios. La víctima persiguió al vehículo y lo cerró, pero el conductor negó el choque y se marchó sin responder por los daños.
En medio del caos vial que diariamente se vive en la denominada guerra del Centavo, una mujer terminó enfrentándose sola a un conductor de servicio público que, según denuncia, golpeó su vehículo y huyó sin asumir responsabilidad.
El hecho ocurrió en el semáforo de la Avenida del Río cerca al sector Minuto de Dios, uno de los puntos más congestionados de Santa Marta, donde la víctima asegura que una buseta afiliada a la empresa Transportes Bastidas, de placas DZK-543, impactó la parte trasera de su carro.
El golpe fue suficiente para generar daños visibles. Sin embargo, lejos de detenerse, el conductor aceleró la marcha.

Una persecución en plena vía
La mujer decidió seguirlo. Entre el tráfico pesado y el movimiento constante del transporte público, inició una persecución que terminó varias cuadras después, cerca a Sao, donde logró interceptar la buseta y exigir explicaciones. Allí comenzó la discusión.
Según el relato de la afectada, el conductor negó todo: aseguró que no había golpeado ningún vehículo y rechazó cualquier responsabilidad frente a los daños.
La conversación subió de tono cuando la mujer insistió en que respondiera por el choque.
La respuesta del conductor fue tajante: “haz lo que quieras, no te voy a responder”, le habría dicho antes de arrancar nuevamente y abandonar el lugar.
El reflejo de una guerra vial
El caso ocurre en medio de lo que conductores particulares y ciudadanos conocen como la “guerra del centauro”, una disputa diaria de buseteros por pasajeros y tiempos de ruta que, según denuncias constantes, ha incrementado maniobras peligrosas, imprudencias y conflictos en las vías de la ciudad.
Aceleraciones bruscas, cambios de carril sin señalización y competencia entre buses hacen parte del panorama que viven conductores y peatones.
Para la víctima, el incidente no solo dejó daños materiales, sino la sensación de indefensión frente a un servicio público que, asegura, muchas veces opera sin control efectivo.

Tras lo ocurrido, la mujer pidió ayuda para lograr que el conductor y la empresa respondan por la reparación de su vehículo.
Afirma que cuenta con la identificación de la buseta y que busca que las autoridades intervengan para evitar que situaciones similares sigan ocurriendo.
Mientras tanto, el conductor continuó su ruta como si nada hubiera pasado.
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