
La torturaron, la ejecutaron y la abandonaron en una trocha: el brutal crimen de una mujer que sacude a La Guajira
El cuerpo de la víctima fue hallado con signos de tortura y disparos en la cabeza en una zona rural del corregimiento de Zambrano. Las autoridades investigan un homicidio que habría ocurrido en otro lugar y cuyo abandono evidencia la brutalidad con la que fue asesinada.
La encontraron sola, tirada en una trocha y sin posibilidad de defenderse. Tenía las manos inmovilizadas y dos disparos en la cabeza. No fue una muerte improvisada. Fue un crimen ejecutado con violencia extrema.
Así terminó la vida de Mairene Estrada Galván, una mujer oriunda de Astrea, Cesar, cuyo cuerpo fue hallado la mañana del viernes 13 de febrero en un sector apartado del corregimiento de Zambrano, en La Guajira.
Fueron personas que transitaban por la zona quienes descubrieron la escena y alertaron a las autoridades. Minutos después llegaron unidades judiciales que acordonaron el área e iniciaron el procedimiento de inspección técnica. Lo que encontraron confirmó desde el primer momento la gravedad del caso.
La víctima vestía pantalón de mezclilla, una prenda superior y una gorra negra. Sus manos estaban inmovilizadas y presentaba al menos dos impactos de arma de fuego en la cabeza. Los signos evidenciaban tortura previa y una ejecución directa.
Los investigadores concluyeron rápidamente que aquel no habría sido el lugar donde ocurrió el asesinato.
Un cuerpo abandonado para borrar rastros
Las primeras hipótesis apuntan a que Mairene fue asesinada en otro sitio y posteriormente trasladada hasta la trocha donde fue abandonada, una práctica frecuente en crímenes que buscan dificultar la investigación y retrasar la identificación de responsables.
Durante el levantamiento del cadáver, los funcionarios recolectaron evidencias materiales y comenzaron el rastreo de posibles rutas utilizadas para transportar el cuerpo hasta ese punto rural.
La identificación oficial se confirmó horas después del procedimiento judicial. La víctima llevaba algunos meses viviendo en San Juan del Cesar, municipio donde intentaba reorganizar su vida tras haber culminado estudios técnicos en Seguridad y Salud en el Trabajo en Bogotá. Ese dato ahora forma parte clave del perfil que analizan las autoridades.
Una vida en reconstrucción que terminó en violencia
Familiares y personas cercanas empezaron a ser entrevistadas por los investigadores para establecer si existían amenazas, conflictos personales o situaciones recientes que puedan explicar el crimen. Por ahora, ninguna hipótesis ha sido descartada.
El hecho de que la víctima estuviera atada y presentara heridas de ejecución refuerza la teoría de un homicidio planeado y no de un acto aislado.
La sevicia con la que fue asesinada ha generado indignación entre habitantes de la región y preocupación por el aumento de hechos violentos en zonas rurales del departamento.
El asesinato de Mairene Estrada vuelve a poner en evidencia las dificultades de seguridad que enfrentan varios sectores de La Guajira, donde las trochas rurales se han convertido en escenarios recurrentes para el abandono de cuerpos y hechos violentos que muchas veces quedan sin esclarecer.
Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades trabajan en reconstruir las últimas horas de la víctima, rastrear sus contactos recientes y establecer quién o quiénes estuvieron detrás de un crimen que muestra señales claras de tortura y ejecución.
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