
El logo de las ACSN apareció en bolsas en Gaira: no eran panfletos, eran mercados para los damnificados
Hombres sin identificarse entregaron mercados a familias damnificadas en Vista al Mar. Las ayudas llevaban un símbolo que en otras ocasiones ha sido sinónimo de amenaza.
Gaira no descansa. Primero la violencia. Después el desastre. Y ahora, en medio la calamidad apareció algo que nadie esperaba: mercados entregados por hombres que no querían cámaras, ni aplausos, ni agradecimientos públicos.
Ocurrió en el barrio Vista al Mar, uno de los más golpeados por las lluvias del frente frío que azota a Santa Marta. Las familias estaban en sus casas que aún tienen las secuelas del desastre, cuando varios hombres llegaron en silencio. No se identificaron. No dieron nombres. No permitieron fotos.
Algunos vecinos pensaron que se trataba de políticos haciendo presencia. Otros creyeron que eran influencers buscando contenido en medio de la tragedia. Pero no. No había discursos, ni promesas, ni celulares grabando. Solo bolsas con alimentos que empezaron a repartirse casa por casa.
La sorpresa no fue solo la ayuda.
Fue el logo que hacía referencia a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra.
En las bolsas estaba impreso este símbolo que en Gaira muchos reconocen de inmediato. Un emblema que normalmente aparece en panfletos intimidantes, en mensajes anónimos, en hojas que circulan anunciando limpiezas sociales. Ese mismo logo que suele asociarse con amenazas, apareció esta vez en medio de la emergencia… estampado sobre mercados.
Cuando las familias notaron el detalle, el ambiente cambió. Hubo silencio. Miradas cruzadas. Confusión. Algunos recibieron la ayuda sin decir palabra. Otros preguntaron quiénes eran. La respuesta fue la misma: venimos a ayudar.
No hubo más explicación.
Los hombres continuaron la entrega hasta completar los mercados. No levantaron la voz. No se quedaron conversando. No buscaron reconocimiento. Terminada la distribución, se retiraron como llegaron: sin identificarse y sin dejar rastro.
En Vista al Mar el hecho se convirtió en el tema del día. En las esquinas, en las puertas la conversación giró en torno a lo mismo.
Gaira, atrapada entre la violencia y el desastre natural, vive una realidad compleja. Las lluvias del frente frío han dejado familias damnificadas, calles deterioradas y viviendas en riesgo. En ese contexto de necesidad, cualquier ayuda es recibida con alivio. Pero cuando proviene de manos anónimas y bajo un símbolo que históricamente ha representado intimidación, la sensación es distinta.
No hubo fotos oficiales. No hubo boletines. No hubo discursos políticos. Solo mercados y un barrio que intenta sobrevivir entre el agua y la incertidumbre.
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