Comían, bebían y estafaban: dos turistas fueron atrapadas pagando sus vacaciones en El Rodadero con transferencias falsas


Las dos mujeres señaladas de estafar restaurantes en zonas turísticas de Santa Marta fueron conducidas a la Policía tras presentar falsos comprobantes de pago digital. Aunque el dinero jamás llegó a las cuentas de los negocios, quedaron en libertad. Comerciantes advierten que la modalidad se repite y deja pérdidas cada vez mayores.

Entraban como cualquier visitante. Pedían sin mirar precios. Platos especiales, licores costosos, cuentas altas. Reían, conversaban y, al final, pagaban con una supuesta transferencia bancaria que parecía legítima. Mostraban el comprobante en el celular. Todo cuadraba en la pantalla. Menos en la cuenta del negocio. El dinero nunca llegaba.

Así operaban, según denuncian comerciantes de El Rodadero y el Centro Histórico de Santa Marta, dos mujeres identificadas como Geraldine Tabares López, de 30 años, ingeniera ambiental, y Carol Natalia Linares Correa, de 41 años, comerciante, ambas con cédula expedida en Bogotá.

No generaban sospecha. Bien vestidas, seguras, tranquilas. Como cualquier turista que disfruta unos días frente al mar. Y ahí estaba la trampa.

El comprobante perfecto que no valía nada

De acuerdo con testimonios recopilados por los afectados, el procedimiento era casi idéntico en cada establecimiento. Las mujeres ingresaban, consumían sin restricciones y, al momento de cancelar, mostraban un supuesto soporte de transferencia —al parecer desde Bancolombia o plataformas como Nequi— con el nombre del negocio, número de cuenta y valor exacto. La imagen era convincente.

Pero minutos después, cuando el comerciante revisaba su aplicación bancaria, no había rastro del abono. Ninguna consignación.

El engaño se repetía. Primero en El Rodadero. Luego en el Centro Histórico. Mismo discurso. Mismo mecanismo. Mismo resultado: cuentas elevadas sin pagar.

Algunos negocios comenzaron a intercambiar información entre ellos y detectaron el patrón. No era un descuido aislado. Era una modalidad calculada: consumo alto, comprobante digital falso y salida rápida del lugar antes de que se confirmara la transacción.

Retenidas… y luego libres

El caso más reciente terminó cuando uno de los establecimientos decidió no dejarlas salir y alertó a la Policía. Las mujeres fueron conducidas al CAI del sector para las verificaciones correspondientes.

Sin embargo, tras el procedimiento inicial, quedaron en libertad mientras se determina si se configura formalmente el delito de estafa.

Para los comerciantes, el golpe no es solo económico. Es moral.

“Uno confía porque el turismo se mueve así ahora: transferencias digitales. Pero si no revisas en el momento, te quedas sin plata”, comentó uno de los afectados.

La indignación crece porque, según advierten, la modalidad va en aumento y aprovecha justamente el dinamismo de las zonas turísticas, donde el flujo constante de visitantes facilita el anonimato y dificulta el rastreo inmediato.

No es un error, es un patrón

Las pérdidas no son menores. Son cuentas altas. Son varios establecimientos afectados. Es dinero que no aparece y que difícilmente se recupera.

El temor ahora es que la aplicación o el mecanismo usado para generar los falsos soportes siga circulando. Que la estrategia se replique. Que otros negocios caigan.

Las autoridades y los gremios comerciales reiteraron el llamado a no confiar únicamente en capturas de pantalla o comprobantes enviados por clientes. La recomendación es clara y es la de verificar que el dinero esté efectivamente acreditado en la cuenta antes de permitir que el cliente abandone el establecimiento.

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Porque en Santa Marta, donde el turismo sostiene buena parte de la economía, una transferencia que parece real puede no ser más que una imagen bien diseñada.Y una sonrisa amable puede esconder una estafa perfectamente ejecutada.


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