
Se dispara inscripción de cédulas en zona rural de Fundación: Gobernadora prende las alarmas por posible fraude electoral
La mandataria departamental denunció un aumento inusual de registros en la zona rural y exigió al Consejo Nacional Electoral vigilancia inmediata para frenar la transhumancia. Ejército, Policía y Armada anuncian blindaje de los comicios.
La elección todavía no ha llegado y ya hay alertas por posible trampa. En la zona rural de Fundación las inscripciones de cédulas se dispararon de forma sospechosa y el fantasma de la transhumancia volvió a sentarse en la mesa del poder. La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, dejó ver que alguien está moviendo votantes como si fueran ganado.
La alerta se escuchó durante el Comité de Seguimiento Electoral descentralizado realizado en ese municipio. Allí se revisaron denuncias de constreñimiento, presiones políticas y un crecimiento atípico del censo en corregimientos donde, según las autoridades locales, no ha habido migraciones reales que justifiquen el fenómeno.
“Escuchamos la denuncia de la alcaldesa Luz Helena Andrade sobre el aumento de inscripción de cédulas en zona rural y exigimos al Consejo Nacional Electoral vigilancia para evitar la transhumancia”, dijo Guerra frente a delegados de la Registraduría, la Fuerza Pública y líderes comunitarios.
Su mensaje fue claro: las elecciones de marzo no pueden convertirse en un mercado de votos importados. La Gobernación insiste en que la institucionalidad debe llegar a los territorios antes que las maquinarias, y que la gente tenga garantías de que su decisión no será secuestrada por intereses oscuros.
Mientras se discuten cifras, el aparato de seguridad empezó a mover fichas. El Batallón de Alta Montaña, el Batallón Córdoba, la Policía Metropolitana y Departamental y la Armada Nacional anunciaron un despliegue especial para “blindar” los comicios y evitar que los grupos ilegales o políticos metan la mano donde no deben.
El delegado del Registrador Nacional, Jorge Cardona Montoya, puso los números sobre la mesa: en el Magdalena hay 1.095.749 ciudadanos habilitados para votar, distribuidos en 389 puestos —139 urbanos y 250 rurales— con 3.340 mesas. Un universo lo suficientemente grande como para que cualquier maniobra pueda cambiar un resultado.
Pero el temor no es solo logístico. En varios municipios se habla de buses fantasmas, de líderes ofreciendo mercados por traslados de cédulas y de presiones a campesinos para inscribirse donde nunca han vivido. Historias repetidas que el país conoce de memoria.
La Gobernación anunció además la adecuación de 80 instituciones educativas que servirán como puestos de votación. La promesa es que estarán listas antes de la jornada. La duda es si también estará lista la democracia.
Las próximas sesiones del comité se realizarán en San Zenón y en el corregimiento de Guáimaro, en Salamina. Allá volverán a medirse los nervios, las denuncias y las sospechas.
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