
Dos jóvenes salieron en moto por un medicamento y días después aparecieron sin ropa y sepultadas
Fueron vistas por última vez el 3 de febrero cuando iban a hacer un mandado. Días después aparecieron enterradas y sin ropa. El CTI investiga un doble crimen que ha estremecido al Valle.
Salieron de noche a llevar unas medicinas y nunca regresaron. Ocho días después las encontraron enterradas, desnudas y en descomposición. El mandado terminó convertido en una escena de terror que hoy tiene a Cartago con miedo y rabia.
Las autoridades confirmaron que los cuerpos hallados en una zona enmontada del municipio corresponden a María Camila Salazar Cano, de 26 años, y Anyi Paola Giraldo Castaño, de 28. Estaban desaparecidas desde el 3 de febrero. El CTI del Valle del Cauca asumió la investigación para intentar responder lo que por ahora parece inexplicable.
Esa noche las dos mujeres salieron en motocicleta. Iban a comprar un medicamento para un familiar enfermo. Un trayecto corto, sin riesgos aparentes. Vestían ropa casual, no tenían problemas, no iban huyendo de nada. Solo iban a cumplir un favor. No volvieron.
Las primeras horas nadie sospechó lo peor. Pensaron que se habían demorado, que el teléfono se quedó sin batería, que aparecerían al amanecer. Pero el amanecer trajo angustia. Y el silencio empezó a oler a tragedia.
Días después la motocicleta apareció abandonada en un potrero. Los celulares seguían apagados. Las familias entendieron que ya no se trataba de un simple retraso. Comenzó la búsqueda desesperada, el voz a voz, los recorridos por veredas, los mensajes compartidos en redes, la esperanza que se iba encogiendo.
El domingo la verdad cayó sin anestesia. En el jarillón que divide las comunas 6 y 7, en un terreno lleno de maleza, encontraron dos fosas separadas por unos 100 metros. Allí estaban ellas. Sin ropa, en avanzado estado de descomposición, convertidas en evidencia de un crimen brutal.

Los propios familiares que participaban en la búsqueda vieron las primeras señales: mechones de cabello, restos, huellas de que alguien había querido borrar todo. La escena era muda, pero lo decía todo.
Medicina Legal confirmó el estado de los cuerpos. Las autoridades guardan reserva sobre las causas de muerte y si hubo agresión sexual. Cada detalle se maneja con hermetismo mientras los investigadores intentan reconstruir las últimas horas de las jóvenes.
Cartago amaneció conmocionado. Nadie entiende cómo dos mujeres que salieron a hacer un mandado terminaron enterradas como si no valieran nada. Los vecinos hablan de un horror que no habían visto, de un crimen que les cambió la forma de mirar la calle.
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Las preguntas se repiten en cada esquina: ¿quién las interceptó?, ¿por qué las desnudaron?, ¿por qué esconder los cuerpos como si fueran basura? Hasta ahora no hay capturas ni hipótesis oficiales.
Lo único cierto es que dos familias salieron a buscar a sus hijas con vida y regresaron destrozadas.
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