
Marea alta por frente frío arrastró a las playas a medusa venenosa que puede enviar a bañistas a la clínica
El oleaje no solo arrastró basura y desorden al mar. Con la marea alta llegó también una medusa altamente venenosa que ya aparece en la orilla de varios balnearios. Pescadores y autoridades advierten que un simple contacto puede provocar dolores insoportables y reacciones graves.
La Carabela portuguesa, una de las medusas más tóxicas del Caribe, comenzó a aparecer en las playas de Santa Marta empujada por la marea alta que provocó el frente frío. Lo que para algunos parece un “barquito azul” puede convertirse en un viaje directo al hospital, según advierten los propios pescadores.
Las lluvias y el mar de leva dejaron un panorama sucio y revuelto. Troncos, botellas, llantas y desechos amanecieron regados en la arena, pero también empezó a asomarse algo peor: la fragata portuguesa, una especie que no perdona piel humana.
Pescadores de toda la vida dicen que tenían meses que no la veían tan cerca.
Manuel Yepes, conocido como “Chichi Rap”, fue de los primeros en alertar. Tomó fotos de una de estas medusas en plena orilla y las publicó para que la gente tome precauciones.
“Ay mar de leva y con él ya trajo las primeras fragatas portuguesas o barquitos como les decimos los pescadores nativos. Esta agua mala es muy peligrosa, ojo, se encuentra en todas las playas de Santa Marta”, escribió.
Su mensaje no es exageración. El veneno de este animal produce quemaduras inmediatas, dolor agudo, dificultad para respirar y, en casos extremos, complicaciones cardíacas. Ni siquiera muerta deja de ser letal: sus tentáculos siguen activos sobre la arena.

Un riesgo para bañistas
El problema es que la medusa parece inofensiva. Flota con colores vivos, como un juguete inflable, y más de un niño ha querido tocarla creyendo que es plástico. Ahí está la trampa.
En los balnearios los salvavidas ya están en alerta. Recomiendan no meterse al agua si se ven estos animales, caminar con sandalias y no permitir que los menores jueguen cerca de lo que el mar está botando.
Las autoridades marítimas insisten en que, ante cualquier contacto, nadie debe intentar remedios caseros. Ni vinagre, ni arena, ni raspar la piel. Lo único seguro es correr a un centro médico.
Los pescadores lo dicen sin rodeos: estos no son días para confiarse del mar. El Caribe está bravo, y entre la espuma se esconde un veneno que puede convertir un paseo de domingo en una pesadilla.
Por ahora la advertencia es clara: mirar antes de pisar la arena, preguntar antes de tirarse al agua y entender que la playa, esta vez, no es solo diversión. También puede ser una trampa sino se toman las precauciones.
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