
Montería se ahoga: la ciudad perdió las casas y ahora lucha por no perder vidas
El agua se tragó barrios completos, dejó a miles de familias en la calle y obligó a evacuaciones desesperadas. En Vallejo el 98 % de las viviendas está bajo la inundación y en otros sectores la gente levanta costales para esperar lo peor.
El agua llegó para quedarse. Montería está convertida en un mapa de lagunas. Calles que ayer tenían motos y buses hoy son ríos oscuros donde flotan colchones, neveras, puertas arrancadas. Las lluvias de las últimas horas no dieron tregua y la ciudad pasó de la alerta al desastre sin tiempo para prepararse.
La orden ya no es salvar muebles, sino salvar la vida. Policía, Bomberos y Defensa Civil sacan gente en lanchas improvisadas, cargan ancianos en brazos y rescatan perros que aúllan desde los techos. Lo que se ve desde el aire es una mancha interminable de agua donde antes había barrios.

Vallejo, un barrio borrado del mapa
El golpe más duro se siente en la urbanización Vallejo. De 4.500 casas, casi todas quedaron inundadas. Carlos Del Toro, presidente de la Junta de Acción Comunal, lo dijo sin rodeos: “el 98 % está perdido”.
Las evacuaciones empezaron el viernes al mediodía y no han parado. La gente salió con lo puesto, con los niños envueltos en sábanas y los viejos llorando por lo que construyeron en años. “Da mucha tristeza”, repite Del Toro, mientras mira cómo el agua sigue subiendo donde estaba su sala.
Barrios convertidos en cementerios de cosas
La emergencia se regó por el occidente: La Ribera, Villa Petro, El Dorado, Betancí, El Puente I, La Palma, Canán, Rancho Grande, La Vid, El Poblado, El Níspero. En todos el mismo cuadro: puertas abiertas, paredes húmedas, gente buscando entre el lodo lo poco que quedó.

Muchos ni siquiera intentan rescatar nada. Saben que lo perdieron todo. Las camas flotan como balsas inútiles y los cuadernos de los niños se deshacen en el piso. Montería no está contando damnificados, está contando ruinas.
Costales contra el miedo
En Villa Real, Río de Janeiro, Juan XXIII, Las Viñas, Minuto de Dios y Los Tambos todavía no entra el agua por completo, pero el miedo ya está adentro. Los vecinos levantan murallas de costales con arena, como si eso pudiera detener un río entero.

Las familias hacen guardia en las puertas, mirando el cielo, esperando que la lluvia se canse primero que ellos. Saben que si el nivel sube unos centímetros más, también tendrán que correr.
Una ciudad de rodillas
Todo empezó la noche del viernes con un frente frío que nadie tomó en serio. El sábado la naturaleza dejó claro quién manda. Las medidas quedaron cortas, los desagües colapsaron y Montería terminó de rodillas.

Hoy no se habla de electrodomésticos ni de paredes, se habla de sobrevivir. Las imágenes son crueles: madres cargando bebés entre el agua sucia, hombres llorando por su negocio hundido, animales amarrados en los techos esperando un rescate.
Lea aquí: Roy Barreras se destapa: dice que le pedirá a Petro ser su fórmula vicepresidencial
La ciudad sigue bajo el agua y el pronóstico no promete piedad. Montería ya perdió sus casas; ahora lucha, con rabia y miedo, por no perder a su gente.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
