Petro respalda bombardeo en el Catatumbo y acusa al ELN de responder con masacres al proceso de paz


El presidente confirmó que la operación dejó siete guerrilleros muertos, un capturado y 12 fusiles incautados. Aseguró que se verificó la no presencia de menores y afirmó que el ELN “contestó con el asesinato de casi 200 campesinos” a la oferta de diálogo hecha hace tres años.

El presidente Gustavo Petro salió a defender el bombardeo ejecutado en el Catatumbo contra el ELN. Dijo que la operación fue necesaria, que estuvo precedida por verificaciones para evitar la presencia de menores de edad y que el Estado no puede quedarse mirando mientras la guerrilla sigue imponiendo la violencia.

“Hace tres años se propuso un proceso de paz y respondieron asesinando campesinos”, lanzó el mandatario, marcando una línea dura frente al grupo armado.

Según el jefe de Estado, la acción militar —realizada en la madrugada del 4 de febrero— dejó siete integrantes del ELN muertos, uno capturado y la incautación de 12 fusiles. También admitió que podría haber más heridos que escaparon entre la selva en medio del caos del operativo. Fue el bombardeo número catorce durante su gobierno y uno de los más contundentes en una región convertida en epicentro de la guerra por el control de la coca.

Petro insistió en que la decisión no se tomó a ciegas. Afirmó que se investigó “hasta donde es posible” que en el lugar no hubiera menores reclutados, un tema que ha desatado críticas en operaciones pasadas. “No es una acción indiscriminada, es una respuesta del Estado frente a quienes decidieron mantener el fusil”, recalcó.

El mandatario recordó que, al inicio de su administración, se le tendió la mano al ELN para abrir un camino de negociación. Pero, según su versión, la guerrilla contestó con más sangre. Habló de cerca de 200 campesinos asesinados en el último año en el Catatumbo y de un territorio sometido al miedo, a los desplazamientos y a las economías ilegales. “No podemos llamar paz a la impunidad del crimen”, sentenció.
En su intervención, Petro conectó el bombardeo con el problema mayor del narcotráfico. Dijo que los verdaderos jefes de la guerra no están en las montañas colombianas sino en el exterior, manejando lo que calificó como una “multinacional de la cocaína”.

Anunció que pidió cooperación internacional para perseguir capitales, bienes y capturas de esos cabecillas que, mientras aquí se mata, viven protegidos por fortunas ilegales.

También envió un mensaje a los campesinos cocaleros, atrapados entre la guerrilla y la Fuerza Pública. Reiteró que la salida no puede ser solo militar y que el Estado debe garantizar sustitución de cultivos y economías legales. “Los más pobres no pueden seguir poniendo los muertos mientras los grandes responsables brindan con whisky”, dijo con tono de reproche.

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El pronunciamiento llegó horas después de que las Fuerzas Militares confirmaran que el ataque fue una operación conjunta con participación del Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía.

Las autoridades señalaron que el objetivo eran estructuras del ELN y del Frente 33 de las disidencias de las Farc, organizaciones que se disputan a sangre y fuego el control del Catatumbo.


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