
Bella Vista amaneció con un buque que el mar sacó hasta su terraza
El fuerte oleaje y el mar de leva empujaron una embarcación de gran tamaño hasta dejarla encallada frente a Playa Los Cocos. Los residentes de los edificios amanecieron con el buque a pocos metros de sus balcones, en medio de lluvias, vientos y una playa invadida de basura.
Los moradores de los edificios de Bella Vista amanecieron con un barco encallado en la terraza de su paisaje cotidiano. El mar, desbordado por el frente frío, sacó a la fuerza una enorme embarcación y la dejó varada frente a Playa Los Cocos, como si hubiera decidido estacionarla a la entrada de la ciudad.
El capitán intentó maniobrar, pero no hubo timón que le ganara a un oleaje de hasta cuatro metros. El buque fue empujado lentamente hacia la orilla mientras otros barcos, anclados cerca, estuvieron a punto de correr la misma suerte. La escena se volvió inevitable: el acero vencido por el agua y la tripulación mirando cómo el control se les escapaba de las manos.
A las 10:30 de la noche del lunes el estruendo alertó a todo el sector. No era el sonido habitual del mar, dijeron los vecinos, sino un golpe fuerte que rebotó entre las torres. Cuando salieron a balcones y ventanas, se encontraron con una imagen imposible: la silueta oscura de un buque avanzando hacia ellos, demasiado cerca, demasiado real.
“Por primera vez vimos un barco por la ventana del apartamento”, repetían los residentes, todavía incrédulos al amanecer. Abajo, la playa apareció cubierta de basura arrastrada por la marea y los tripulantes, visiblemente asustados, se movían sobre la cubierta sin poder ocultar la preocupación.
El buque quedó perpendicular a la costa, a metros de la arena y de los edificios, como una postal de desastre clavada en el corazón turístico de Santa Marta. Pescadores y curiosos se aglomeraron a distancia, mientras las olas seguían golpeando el casco con una violencia que no daba tregua.
La Capitanía de Puerto y la Dimar activaron protocolos de emergencia. Confirmaron que el encallamiento se produjo en medio de una alerta meteomarina vigente, con vientos entre 46 y 55 kilómetros por hora y un mar de leva que convirtió la navegación en una ruleta.
El Puesto de Mando Unificado fue instalado para evaluar riesgos. La prioridad es retirar la embarcación sin provocar un daño ambiental mayor ni afectar la estructura de la playa.
Por ahora, el barco permanece allí, inmóvil y amenazante, recordándoles a los samarios que la frontera entre la ciudad y el océano es más frágil de lo que parece.
Lo ocurrido en Los Cocos no es un hecho aislado. En Córdoba más de 13 mil familias están bajo el agua; en Cartagena las playas fueron cerradas por el mismo mar de leva que invadió carreteras; en varias regiones hay ríos desbordados y comunidades incomunicadas.
El Ideam prevé una leve mejoría a mitad de semana, pero la alerta continúa. Santa Marta amaneció con un barco frente a sus ventanas y con la certeza de que la emergencia climática sigue siendo una amenaza.
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