Madre llora y se enfrenta a la Policía tras muerte de su hijo abatido luego de un presunto atraco


Un robo en La Paz, Cesar, terminó en una persecución hasta Valledupar que dejó a un hombre muerto y otro capturado. En medio del levantamiento del cuerpo, la madre del abatido irrumpió en la escena entre gritos y amenazas contra los uniformados, asegurando que su hijo era inocente y reclamando el procedimiento policial.

La noticia de la muerte le cayó como un disparo en el pecho. Cuando la mujer llegó al barrio Villa Haydith, en Valledupar, su hijo ya estaba tendido en el suelo, rodeado de policías y cinta amarilla. No vio a un presunto delincuente abatido, como decía el informe oficial; vio al muchacho que crió. Y reaccionó con furia.

¡No me toque porque me va a conocer, señor agente!”, le gritó a uno de los uniformados mientras intentaba abrirse paso hacia el cuerpo. Los policías le repetían que no podía ingresar a la escena, que el procedimiento estaba en curso, pero ella no escuchaba razones. Entre lágrimas y rabia, sacó el celular para llamar a sus familiares y contarles lo impensable: su hijo había sido dado de baja por la Fuerza Pública.

El hurto que desató la persecución

Horas antes, según el reporte de la Policía Metropolitana, dos hombres en motocicleta habrían participado en un hurto en el municipio de La Paz, Cesar. La denuncia activó un plan candado y las patrullas iniciaron la búsqueda de los sospechosos.

La persecución se extendió por varios kilómetros hasta llegar a Valledupar. En el barrio Villa Haydith, los uniformados lograron interceptar la moto de alto cilindraje en la que se movilizaban los señalados. La versión oficial sostiene que los hombres no atendieron la señal de pare y que uno de ellos disparó contra los policías, lo que provocó un intercambio de tiros.

En ese cruce de balas cayó Yermy Enrique Manjarrez Gómez. Su acompañante, identificado como Luis Ángel Salazar, fue capturado cuando intentaba huir. Las autoridades le encontraron un revólver, dinero en efectivo y la motocicleta que habría sido usada en el robo.

El choque entre el dolor y la ley

Mientras el CTI y la SIJÍN realizaban los actos urgentes, la escena se convirtió en un campo de batalla emocional. La madre de Manjarrez Gómez se enfrentó verbalmente a los agentes, insistiendo en que su hijo no era un criminal y que lo habían matado injustamente.

Los gritos rompieron el protocolo. Los curiosos grababan con sus celulares. Los policías intentaban contenerla sin agravar la situación. Ella repetía que quería verlo, tocarlo, despedirse, pero la cinta amarilla marcaba un límite infranqueable entre el dolor privado y la investigación pública.

Ustedes me lo mataron”, decía, mientras caminaba de un lado a otro, con el teléfono en la mano y la voz quebrada.

Versiones que chocan

De manera extraoficial se conoció que el hurto cometido en La Paz habría sido millonario, aunque la Fiscalía aún no ha precisado el monto ni las circunstancias exactas del robo. La víctima deberá rendir declaración para esclarecer los hechos.

Las autoridades sostienen que el procedimiento se ajustó a la ley y que los policías respondieron a un ataque armado. La familia del abatido, en cambio, habla de abuso y de un joven que —según ellos— no merecía ese final.

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El capturado quedó a disposición de la autoridad competente y registra una anotación judicial previa. Sobre él recaerán cargos por hurto y porte ilegal de armas, mientras avanzan las investigaciones para determinar su grado de participación en el enfrentamiento.

Un cuerpo, dos verdades

En la calle quedó el cadáver de Yermy Enrique Manjarrez y, con él, dos relatos irreconciliables: el de la Policía que habla de un delincuente abatido en legítima reacción, y el de una madre que jura que mataron a un inocente.


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