Pablo Acuña lidera firmatón para interponer tutela y exigir se atienda la crisis del alcantarillado en Santa Marta


La iniciativa busca radicar una tutela por sectores afectados y exigir el cumplimiento de la Sentencia T-290 de 2024 sobre el caso de Los Cocos. La recolección de firmas se hará en barrios como Pescaíto, Bastidas, Centro Histórico y El Rodadero, donde los rebosamientos de aguas residuales generan riesgos sanitarios y afectan la dignidad de miles de familias.

Con las alcantarillas rebosadas como parte del paisaje y el olor a podredumbre metido en las casas, Pablo Acuña decidió pasar de la queja a la presión jurídica: lidera una firmatón para demandar al Estado y obligarlo a cumplir lo que la Corte ya ordenó, porque en Santa Marta la gente sigue viviendo entre aguas residuales como si fuera normal.

En Santa Marta las calles se volvieron caños y las fallas de la Essmar se volvieron costumbre. Mientras los barrios siguen amaneciendo con ríos de aguas negras, un sector de la ciudadanía decidió no esperar más. Pablo Acuña salió a encabezar una firmatón para respaldar una tutela que obligue a las autoridades a resolver de una vez por todas el desastre del alcantarillado.

La acción pretende construir un expediente barrio por barrio, con firmas, fotos y testimonios de lo que viven miles de samarios cuando la mierda se les mete hasta la puerta de la casa. Pescaíto, Bastidas, el Centro Histórico y El Rodadero aparecen como los primeros puntos del mapa de la vergüenza.

Santa Marta está mamada de vivir entre aguas de alcantarillas. Esto no puede seguir tratándose como normal”, dijo Acuña al anunciar la jornada. Su discurso fue el mismo que repiten las familias que deben comer con el hedor en la mesa y mandar a los niños a la escuela saltando charcos de excremento.

La tutela que se prepara tiene dos frentes: uno, exigir soluciones concretas en cada sector afectado; y dos, obligar al cumplimiento de la Sentencia T-290 de 2024 de la Corte Constitucional, que ordenó medidas para el caso de Los Cocos y que, según los líderes comunitarios, sigue durmiendo en el papel.

Para Acuña, el problema no es solo de tubos rotos, sino de dignidad rota. “Vamos a activar a la ciudadanía para exigir soluciones reales, con acciones legales, y unirnos en una sola voz a través de los mecanismos jurídicos que la Constitución nos ampara”, insistió.

La firmatón será itinerante. El anuncio es recorrer la ciudadcalle a calle, barrio a barrio”, recogiendo no solo nombres, sino pruebas del desastre: videos de rebosamientos, historias de enfermedades en niños, negocios quebrados por los malos olores y casas desvalorizadas por el abandono.

En muchos sectores el alcantarillado colapsado ya no es emergencia sino rutina, y esa normalización es la que esta tutela busca romper. El mensaje final de Acuña fue un dardo directo:

“La dignidad no se mendiga: se exige. Santa Marta merece más hechos y menos carreta”.

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La pelea apenas empieza y no será en redes, sino en juzgados y en las calles que hoy parecen alcantarillas a cielo abierto.


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