
Otra masacre en La Guajira: descargaron pistolas contra cuatro jóvenes: tres muertos, dos de ellos menores de edad
Tres jóvenes —dos de ellos menores de edad— fueron asesinados a tiros y uno más resultó gravemente herido tras un ataque armado perpetrado por cuatro hombres en dos motocicletas en la invasión del barrio Los Cerezos, en Riohacha. El hecho, ocurrido a plena tarde, dejó a la comunidad en estado de shock.
La escena fue brutal. Cuatro amigos conversaban debajo de un árbol cuando dos motos se detuvieron sin aviso. Cuatro hombres desenfundaron armas de fuego y dispararon de forma indiscriminada hasta vaciar los cargadores. Los vecinos cuentan que los disparos fueron tantos que no hubo tiempo de correr ni de gritar. Luego, se escucharon el ruido seco de las motos alejándose y el silencio.
En el suelo quedaron los cuerpos. Un menor murió en el acto. Los otros dos, gravemente heridos, fueron trasladados a centros asistenciales, donde fallecieron minutos después. El cuarto joven sobrevivió para contarlo.
Las víctimas mortales fueron Luis Eduardo Estrella Valencia, de 15 años, y José Ángel Barrios Polo, de 16, ambos de nacionalidad venezolana, y Luis José Vega Barrios, de 18 años, colombiano. El herido, Yhoandry José Vargas Álvarez, de 18 años, permanece bajo atención médica. La masacre ocurrió en la invasión del barrio Los Cerezos, a la altura de la calle 44 de Riohacha, en una zona ubicada entre las salidas hacia Maicao y Valledupar.
Cuando la Policía llegó, encontró el cuerpo del menor tendido en plena vía pública. Más tarde se confirmó el deceso de los otros dos jóvenes en las clínicas Renacer y Anashiwaya. Testigos reiteraron una misma versión: los atacantes dispararon repetidamente contra el grupo y huyeron sin obstáculos.
El barrio quedó paralizado. Las puertas se cerraron, las miradas se escondieron y el miedo volvió a instalarse. “Fue una lluvia de balas”, dicen vecinos que aún tiemblan al recordar el sonido. El lugar quedó marcado por un charco de sangre y múltiples impactos en los cuerpos de los adolescentes.
Tres jóvenes asesinados en un solo ataque no son un dato para un boletín judicial. Son una alarma institucional. Hablan de falta de control territorial, de prevención inexistente y de decisiones que no llegan a tiempo. Cada nombre suma dolor a las familias y acusa la inacción oficial.
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