Petro prometió nuevos colegios a La Guajira y cumplió: $2,3 billones para cambiar la historia educativa del desierto


El presidente llegó a la Alta Guajira para entregar dos nuevas instituciones etnoeducativas en Uribia y Taguaira, como parte de una inversión histórica de $2,3 billones en infraestructura educativa. Siete colegios ya están en funcionamiento en uno de los territorios más rezagados del país, donde por décadas la educación sobrevivió entre carencias y abandono estatal.

La promesa se volvió cemento, aulas y pupitres nuevos. El presidente Gustavo Petro llegó a la Alta Guajira no a hablar, sino a entregar. En una región donde durante años la educación fue sinónimo de improvisación y olvido, el Gobierno Nacional formalizó la puesta en funcionamiento de dos nuevas instituciones etnoeducativas que hacen parte de una inversión sin precedentes: $2,3 billones destinados a infraestructura educativa en el departamento de La Guajira.

Este viernes, en los corregimientos de Taguaira y Uribia, Petro encabezó la entrega de la Institución Etnoeducativa Integral Rural Villa Fátima y la Institución Etnoeducativa Técnica Agropecuaria Juyasirain. Con ellas, ya son siete los colegios construidos y puestos en funcionamiento bajo este ambicioso plan estatal.

La magnitud de la inversión se sintió antes de cualquier discurso. En medio del calor extremo y el paisaje árido de la Alta Guajira, las nuevas edificaciones marcaron un contraste contundente con el pasado reciente. Donde antes hubo aulas deterioradas y limitaciones estructurales, hoy se levantan colegios con espacios amplios, tecnología, conectividad y condiciones dignas para la enseñanza.

Durante el recorrido presidencial, niños y niñas Wayúu observaron con asombro pantallas digitales, pupitres nuevos y sistemas de conectividad satelital. Para muchas familias, no se trató solo de infraestructura, sino de una señal clara de que el Estado llegó a un territorio históricamente relegado.

Según Petro, los $2,3 billones no se limitan a obras físicas. La apuesta incluye una transformación del modelo educativo en La Guajira: formación técnica, articulación con educación superior, acceso a tecnología y fortalecimiento del sistema etnoeducativo, respetando la identidad cultural del pueblo Wayúu.

En su intervención, el presidente destacó que esta inversión convierte a La Guajira en uno de los departamentos con mayor asignación reciente de recursos para educación en Colombia. Además, anunció la llegada de 50 nuevos estudiantes de medicina a la Universidad de La Guajira bajo el esquema de matrícula cero, como parte de una estrategia para formar talento local y fortalecer la oferta profesional en el territorio.

El mandatario insistió en que la infraestructura, por sí sola, no basta. Planteó la necesidad de un “pacto por la vida” en La Guajira, en el que la educación esté ligada a la protección de las comunidades, el respeto por la cultura Wayúu y la construcción de acuerdos sociales que garanticen sostenibilidad y permanencia.

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En Uribia y Taguaira, la inversión dejó de ser una cifra lejana. Los $2,3 billones se materializaron en colegios reales, llenos de luz, tecnología y estudiantes que hoy ingresan a aulas que no existían. En una región golpeada por el rezago, la educación comenzó a ocupar un lugar central, esta vez con obras entregadas y promesas cumplidas.


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