
El homenaje íntimo que le dio su familia a ‘07’, el jefe criminal abatido en el Magdalena
El mismo hombre que durante años fue señalado de homicidios, extorsiones y control de rutas del narcotráfico en el Magdalena, fue despedido entre lágrimas, flores y abrazos por su familia. Alias “07”, jefe del Clan del Golfo en el departamento, murió en un operativo policial que dejó cinco personas abatidas. Para las autoridades fue un objetivo de alto valor neutralizado; para sus allegados, un ser humano injustamente retratado.
El hombre que las autoridades acusan de sembrar terror en el Magdalena terminó dentro de un ataúd blanco. Sin uniforme, sin armas y sin escoltas. Alias “07”, uno de los jefes criminales más temidos de la región, fue despedido por su familia en medio del llanto, mientras afuera seguían pesando sobre su nombre señalamientos por homicidios, extorsiones y narcotráfico.
El 28 de enero, en zona rural de Sabanas de San Ángel, Wilson Darío Ruiz Vélez fue dado de baja durante un operativo de alto impacto de la Policía. El enfrentamiento dejó además cuatro hombres muertos, señalados como integrantes de su esquema de seguridad. Para el Estado, se trató de un golpe contundente contra el crimen organizado. Para su familia, fue la caída de un padre, un hijo y un amigo.
Horas después del operativo, lejos del ruido de helicópteros y disparos, la escena cambió. En una sala cerrada reposaba su cuerpo. El silencio reemplazó la tensión armada. Los arreglos fúnebres, las flores y una fotografía suya dominaron el espacio. Allí, alias “07” dejó de ser un objetivo militar y volvió a llamarse Wilson.
Dos mujeres lloraban abrazadas junto al féretro. Los asistentes evitaban mencionar su historial criminal. Para ellos, no era el jefe del Clan del Golfo en el Magdalena, sino un ser querido cuya muerte dolía profundamente. “No era una mala persona”, repetían, insistiendo en que su historia fue reducida a un alias y a una versión oficial.
El prontuario que lo convirtió en objetivo
La versión de las autoridades es diametralmente opuesta. Ruiz Vélez lideraba la subestructura Nelson Darío Hurtado Simanca del Clan del Golfo, con influencia directa en corredores estratégicos y economías ilícitas del departamento.
Según los organismos de seguridad, acumulaba más de dos décadas de actividad criminal y estaba vinculado a homicidios selectivos, extorsión a comerciantes, ganaderos y transportadores, desplazamientos forzados en zonas rurales, porte ilegal de armas, concierto para delinquir y ataques contra la Fuerza Pública. En su historial figura el asesinato de un subintendente de la Policía en abril de 2025, en el municipio de Palermo.
Por ese prontuario, era considerado un objetivo de alto valor para el Estado colombiano.
El operativo final
La operación que terminó con su vida fue producto de labores de inteligencia y seguimiento. Helicópteros de la Fuerza Aeroespacial sobrevolaron la vereda Palma de Vino mientras tropas terrestres cerraban el cerco. Al intentar su captura, se produjo un enfrentamiento armado.
El saldo fue letal: cinco hombres muertos, entre ellos alias “07”. En el lugar fueron incautadas armas de fuego, municiones y equipos de comunicación.
Entre el luto y la versión oficial
Mientras las autoridades hablan de un golpe estratégico a la criminalidad, en la velación el discurso fue otro. Allí no hubo balances de seguridad ni señalamientos. Solo lágrimas, abrazos y una defensa insistente: que antes que delincuente, había sido un ser humano.
Así, entre balas y flores, quedó expuesta la fractura que suele aparecer tras la muerte de los grandes jefes criminales: la distancia irreconciliable entre el prontuario que construyó el terror y el duelo íntimo de quienes hoy lo lloran.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
